Unos aseguran que no hay más menores que cometan esos delitos sino mayor conciencia sobre la situación; otros en cambio, señalan como autora de la violencia juvenil a una sociedad saturada de sexo y violencia.
Otros dicen que los dos anteriores están mal que no hay más jóvenes, sino más leyes; que ahora las leyes son bien draconianas con sanciones muy insensibles que se aplican a los juveniles. En fin, todas tienen su razón.
La agresividad es una expresión intrínseca al ser humano, y la violencia en cualquiera de sus manifestaciones, aparece como el medio más rápido para conseguir lo que nos proponemos. Los humanos somos la única especie animal que ha creado una cultura de la violencia y los medios de destruir al oponente se hacen cada vez más específicos y complejos.
Las actitudes violentas, en suma, prenden muy bien en una sociedad competitiva que predica soluciones individualistas y que olvida promocionar la dimensión social de las personas (Con textos de la revista consumer.es eroski)
-Los jóvenes de ahora son unos irreverentes, que no respetan a sus padres ni a sus mayores,son unos desobligados con su comunidad; no tienen respeto por nada y son unos maleducados- palabras más, palabras menos, asi se expresaba Hesiodo, tres siglos antes de Cristo.
En cambio algunos consideran que los libros están a salvo del auge del Internet y que es difícil que dejen de publicarse y por ello que desparezcan; ojala su voz sea de profeta; así sea.
Libro impreso no corre riesgo alguno ante Internet. El coleccionista de libros Ángel Muñoz descartó que ante el auge de Internet el texto escrito corra algún riesgo, pues en su opinión, el libro en su formato tradicional seguirá existiendo en las librerías.
Al ofrecer la conferencia «La historia del libro contada desde la casa de un anticuario», que impartió en el Casino Militar del Campo Marte, en el marco de la IV Feria de Arte y Antigüedades de México», que del 6 al 10 de junio se realiza aquí, recordó que ese fue el presagio en un principio pero la amenaza está conjurada.
«Este caso fue algo similar a lo que ocurrió con el cine al salir las reproductoras caseras, cuando se pensó que el cine desaparecería pero no fue así; algo similar pasó con el libro, pero éste se sigue vendiendo», comentó Muñoz, ingeniero civil nacido en España y naturalizado mexicano desde hace varios años.
A quien ha afectado Internet, consideró, es a las librerías, pues en los portales uno puede adquirir los libros que a uno le interesan, sin salir de su casa para buscarlo.
«Tal vez esto si ha afectado directamente a los libreros, pero existe una diferencia, pues uno al visitar una librería puede tocarlos, olerlos, ver parte de su contenido y decir este no lo he leído, en cambio en el Internet uno selecciona nada más el texto que le importa y lo tiene en minutos en su hogar», destacó.
Recordó que el libro tiene sus orígenes en aquellas escrituras primigenias que se encontraron en las cavernas. «Naturalmente esos libros no se podrían llevar de un lado a otro, es decir, no se podrían trasladar; tiempo después se crearon las tablillas de barro y arcilla, papiro y el pergamino y así se fue gestando la concepción del libro», añadió.
Refirió que las obras pasan por los griegos, romanos y después viene el caos de la Edad Media, una época de tinieblas, pues los libros dejan de divulgarse y solamente en los monasterios se preserva ese arte de escribir, encuadernarlos y cuidarlos.
«Básicamente, los árabes y los judíos lo preservan en España y después en los monasterios católicos, quienes hacían los textos e incluso los libros eran muy grandes y se amarraban con cadenas en las sillas para que no fueran robados», recordó Muñoz.
Con la imprenta de Gutemberg empieza a haber una gran circulación de libros, aunque en México el primero de ellos lo publica Juan Pablos en 1536. «Ese libro fue el primero en toda Latinoamérica y bueno con esto viene a desarrollarse el libro moderno en imprenta, como un contenedor de cultura y una obra de arte», concluyó. (El Financiero en línea. Con información de Notimex/JOT)
Cada vez más jóvenes, los atacantes sexuales en EU. El número de menores de 18 años acusados de violación, delitos sexuales con y sin violencia, aumentó de 24.100 en 1985 a 33.800 en el 2004.
Los casos de delitos sexuales cometidos por menores de edad han aumentado de manera notable en los últimos años, reveló una revisión de la Associated Press de las estadísticas nacionales, y los terapeutas dicen que los agresores son cada vez más jóvenes y sus delitos más violentos.
Algunos psicólogos atribuyen el aumento en las cifras –40% a lo largo de dos décadas– a una sociedad saturada de sexo y violencia, y el hecho de que muchos de los acusadores mismos hayan sido víctimas de depredadores sexuales adultos.
Otros dicen que no hay más menores que cometan esos delitos sino mayor conciencia sobre la situación, mejor información y una hipersensibilidad hacia ese tipo de delitos.
“No creo que sea adecuado sugerir que tenemos escuelas llenas de depredadores sexuales… sino que estamos viendo más casos y acciones sexualmente más agresivas’’, opinó Scott Poland, ex presidente de la Asociación Nacional de Psicólogos Escolares.
“¿Cómo aprenden esto los chicos? Es algo que se filtra por toda la sociedad’’.
Robert Prendky, psicólogo y experto nacionalmente renombrado sobre depredadores sexuales en Bridgewater, Massachusetts, cree que las estadísticas son engañosas.
“No hay más menores, sino más leyes’’, dijo. “Ahora tenemos leyes bien draconianas con sanciones muy severas que se aplican a los juveniles’’. El número de menores de 18 años acusados de violación, delitos sexuales con y sin violencia, aumentó de 24.100 en 1985 a 33.800 en el 2004, halló el análisis de la AP.
Los delitos violentos incluyen intento de violación y agresión sexual, mientras que los delitos no violentos incluyen caricias lascivas, estupro y prostitución. Por comparación, las violaciones y agresiones sexuales por parte de adultos disminuyeron más del 56% entre 1993 y el 2004.
No hay estadísticas comparables anteriores a 1993.
La AP analizó estadísticas delictivas estatales y federales, al igual que investigaciones independientes sobre delincuentes sexuales juveniles.
Las fuentes incluyeron las Estadísticas del Departamento de Justicia; el Centro Nacional de Justicia Juvenil, un organismo de Pensilvania sin fines de lucro que se especializa en investigación sobre estadísticas y políticas, y la Fundación para una Sociedad más Segura, otra organización sin fines de lucro en Vermont que trabaja para prevenir el abuso sexual.
Sharon Araji, una psicóloga de Alaska que hizo una de las primeras investigaciones amplias sobre el problema en su libro “Niños sexualmente agresivos’’, cree que el número de delitos sexuales de menores sobre menores es más elevado que lo que indican las estadísticas.
Sólo el 28% de todas las agresiones sexuales violentas son denunciadas a la policía, según una encuesta nacional de 1999. Y se considera que los casos de incesto entre hermanos son denunciados aun en menor proporción. (Stockton, California, con información de la Agencia AP)
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