En un elegantísimo hotel, en el mero centro de la ciudad de México, ubicado en Reforma 1, esquina con av. de la República, continuación de la Av. Juárez; justamente, ahí donde se encuentra un plantón de maestros del CNTE, que exigen desaparecer el ISSSTE y su nueva ley de reforma, se lleva a cabo el X congreso nacional del PRD.
Desde las 8 de la mañana llegan a sentarse a un lado de nuestra mesa en el restaurante de donde miro hacia la calle, Leonel Cota, presidente del partido, el gobernador de Baja California Sur Agundis y como nueve persona más que se distribuyen en mesas separadas.
Como cuarenta minutos estuvieron desayunando el gobernador Agundis y el presidente Leonel Cota, junto con otras dos personas que llevaban las agendas de ambos personajes; aseguro lo anterior ya que a cada llamada que hacía uno u otro de inmediato escribían los compromisos adquiridos.
El gobernador se levanta, pasa por nuestra mesa saluda a dos de mis comensales (y al suscrito por cortesía) y se instala en otra mesa con otras dos personas con las cuales acuerda algo y viene media hora después a informar a la primera mesa:”ya estuvo, asunto arreglado, aquí los compañeros se suman a la unidad del partido”, asegura, sorbe un trago de café y pasa a otra mesa más retirada.
Ahí lo esperan cuatro seres del sexo masculino, mismos que colocan las sillas para que el gober quede en el centro de los cinco y apenas acaba de posesionar su posaderas sobre las cómodas sillas cuando todo mundo voltea de inmediato a hacia la figura de una bella, que bella hermosísima mujer como de 1.55, tez blanca/morena, rubia, negroide/mestiza, no se que color de piel tenía por que todo el mundo, bueno eso fue lo que me comentaron ya que yo no me fije;que con la boca abierta admiraban las caderas, posaderas, andar cadencioso, mañanero, soñador de la –hijuela cómo denominarla, beldad aquella .
Y ya todos reaccionaron cuando uno de la mesa contínua logro articular un balbuceo inenteligible casi lacónico cuando, para decepción de todo los comensales (repito no todos ya que no recuerdo haberme fijado en nada) cuando dijo es la compañera del compañero de Zongolica.
Pues a de estar muy zonzolicado el tipo ese para dejar sola a esta compañera, dijo con no cierta envidia un importante personaje presente. Y otro más barbero le recomendó oiga jefe y porque no la invita a la mesa de trabajo como delegada especial.
¡No! Compañero, más respeto para las damas y compañeras y máxime si son del partido; ya ve usted como les va luego a algunos…hay que cambiar compañero y es con el ejemplo por dónde se empieza.
(Pues el ejemplo no esta nada mla para empezar y por donde sea pero si me gustaría empezar, rumoro el mismo barbero y grosero tipo aquel)
A pesar de aquella sabias y no estas de palabras, nadie dejo de admirar ese encantador caminar. Bueno casi todos, por que yo ni me fije (hola mi amorcito, yo aquí describiendo lo que ven los demás, de veras).
Pero bueno, quince minutos después, regreso al mesa de origen el gober Agundis, con otro triunfo para la unidad del partido, pero anunciándolo en voz baja, para no interrumpir la entrevista que por teléfono Sergio Sarmiento le estaba haciendo a Leonel Cota, presidente del PRD: si Sergio, la unidad es lo más importante para el partido…
Al rato que llega el líder de los asambleístas del prd en el Distrito Federal y que ni saluda a Leonel Cota y este más pronto que tarde que se para y lo saluda a lo que el asambleísta le responde con monosílabos y casi por cortesía (luego se ve que este no es político o es un raro político y que de plano no tiene educación).
Leonel Cota, con cara de pena ajena mira para todos lado me ve, me vuelve a observar y me dice quihubo, cómo estas, dónde andas, hace mucho que no te veía…si señor exgobernado, le respondo, desde su precampaña como aspirante, de eso hace cómo doce años. Y qué tal, fulano ¿verdad?, si eres fulano de tal, ya me acorde, que tiempos..Si y que tal cómo va el congreso y quién se perfila…bien muy bien, creo que ya para marzo se podrá definir la nueva dirigencia, ahora estamos fortaleciendo nuestra unidad.
Se vuelve a su mesa, piden la cuenta y se retira hacía los pisos de arriba donde habrán de continuar los trabajos de su décimo congreso nacional.
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