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Memorias de un desastre

Efrén Mayorga 20 Sep 2007 - 02:46 CET
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Hace veintidós años vivimos una de las más impactantes y sobrecogedoras experiencias que pueda uno sentir. El peor sismo del que se tenga memoria sacudió a la Ciudad de México a las 07:19 hrs. del 19 de septiembre de 1985.

Con una intensidad de 8.1 grados en la escala Richter, fuerza similar a la de mil bombas atómicas como la arrojada en Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial; los edificios y la gente que los habitaban empezaron a caer como castillos de arena ante las olas del mar.

Tenía apenas veinte minutos de haber abierto la oficina de transmisiones y telex, transcribiendo los teletipos en el sótano del edificio en el que laboraba, estábamos enviando la síntesis informativa a algunos de los estados, cuando sentimos moverse la tierra zangoloteando las paredes e instrumentos instalados en las mesas.

Luego se escucho un impresionante ruido, corrimos hacía las escaleras y vimos venir hacía el primer piso parte de las escaleras del segundo. Cambiamos de dirección hacia la salida del estacionamiento que conduce hacía la entonces calle Violeta, del edificio del comité ejecutivo nacional del PRI.

Nos fuimos, Mariano y un servidor, al Sanbors nuevo, a comentar los acontecimientos y a reportear; nos manda buscar el secretario de información y propaganda, Juan Saldaña Rossel, voy por mi cámara fotográfica al carro, que lo había estacionado en la calle por que tenía un desayuno y había que salir rápido, y lo encontré con las puertas abiertas, sin cámara y grabadora…se las habían llevado algún acomedido.

Con el presidente del partido, Adolfo Lugo Verduzco, hacíamos un recorrido por la colonia roma en lo que había quedado de las oficinas del frente juvenil, cuando el jefe de seguridad recibió un telefonazo (literalmente, ya que eran del tamaño de un ladrillo los primeros celulares) en el que le informaban que las escaleras se había caído por completo y el muro donde se encontraba empotrada la caja fuerte había provocando la apertura de la misma en la oficina del presidente del PRI…y sale el zurdo Lugo, don Juan, don Eduardo y el suscrito manejando su carro a todoa velocidad, en virtud de que era el que estaba en mejor posición para salir primero, echo la mocha, de aquella zona de desastre.

Al medio día nos llamaron de la oficina del gobernador de Sonora, que les pasara un reporte que porque tenían informes de muy que pocos telex habían quedado en posibilidad de uso y que el del pri era uno de ellos.

Para en la tarde, junto con José Luís Gutiérrez, entonces titular del noticiero del canal 12, comencé a enviar reportes de gente sonorense: díganle a mi mamá que estoy bien; díganle a la gente de Cd. Obregón que de los 12 muchachos que vivían en las calles Coahuila y Tonala, en la colonia roma, sólo se han encontrado ocho cadáveres; informen que la familia Zaragoza que estaban de visita en la colonia doctores, de Navojoa fallecieron todos, los siete, en uno de los edificios de tlatelolco; avisen que el estudiante de ingeniería de Moctezuma, Luís, esta bien…y así por más de una semana. Informe que la señorita Ceceña de Cananea, se encontró su cadáver en la agencia 8 de obrero mundial; Todos los días, por la mañana y por la noche ya que durante el día me dedicaba a visitar domicilios que la gente enviaba al canal 12 para saber sobre la situación de sus seres queridos.

Muy presente tengo el 20, la mañana siguiente. Me dirigí hacía el monumento a la Revolución pare ver los estragos tan comentados en el edificio del Issste, frente a la cnop; ahí me encontre, haciendo lo mismo, a mi amigo Abelardo “El Yayo” Casanova, juntos caminados por todo el Paseo de la Reforma, a buscar una amiga que vivía cerca del Ángel de la Independencia. Quedamos asombrados de lo que vimos a nuestros pasos.

Cuando apenas empezábamos a reaccionar, una réplica de 7.5 grados agrandó el miedo a las 19:38 hrs. del día siguiente.

Tengo muy presente este momento, por que en compañía de Crispín Ballesteros, fotógrafo que El Imparcial había comisionado a cubrir los lamentables acontecimientos y del “chico” Araque, nos habíamos detenido en una farmacia ubicada en la esquina de Patricio Saenz y San francisco en la colonia del valle; para comprar unas pastillas para el dolor de cabeza y algo que nos recomendaran para evitar la terrible peste que aspirábamos entre de miles de cadáveres, buscando los posibles restos de Tito Fontes, cuñado del Chico y luego lo ayudaría en su búsqueda Tito Fontes hijo y su esperanzada esposa, que se pasaba las horas sentada frente a las ruinas del hotel Regis.

Estos dos sismos fueron suficientes para provocar una tragedia jamás vista en la Ciudad de México. Los cuerpos de emergencia nacionales y extranjeros no fueron suficientes para atender el gran número de llamadas de auxilio por derrumbes, incendios, cortos circuitos y fugas. En un instante miles de mexicanos perdieron seres queridos, casa y trabajo.

Al otro día junto con Crispín Ballesteros y El Chico Araque, fuimos Tlatelolco, ahí nos encontramos trabajando con la pala a Placido Domingo, que buscaba a sus familiares entre los escombros del aquel edificio derruido. Ah el mexicano, no habían transcurrido dos días de la terrible tragedia y ya había motejado a este extraordinario cantante de opera como “Funesto Jueves”, así le decían entre risas, estando sacando cadáveres o sobrevivientes.

Ahí tengo muy presente que nos subimos Crispín y yo a otro edificio y ahí subido sobre un jaula de ropa en la azotea le tome un foto a Crispín: “He licenciado, para que vean que si vine” dijo Crispín Ballesteros, el extraordinario fotógrafo del periódico El Imparcial.

El terremoto con epicentro en las costas de Michoacán afectó los estados de Chiapas, Guerrero, Jalisco, México, Michoacán, Oaxaca, Puebla, y Veracruz, pero los mayores daños ocurrieron en el Distrito Federal. Las colonias más perjudicadas fueron la Roma, Doctores, Morelos, Guerrero, y Tepito: más de 1,000 edificios se desplomaron o quedaron severamente dañados.

Y cómo olvidar el Hospital Juárez, el Edificio Nuevo León en Tlatelolco, el Hospital General y el Multifamiliar Juárez; tan sólo en estos lugares se dice que murieron más de 2,400 personas. Con información de la propia memoria y de hhttp://redescolar.ilce.edu.mx/redescol

Efrén Mayorga

Eventualidades de una ciudad sonorense Con mucho gusto y no menos preocupación acepte integrarme a la blogmanía del periodista digital en su sección del periodista latino, a cuya dirección agradezco la oportunidad brindada; gusto por el placer de escribir sobre el quehacer cotidiano de una comunidad y preocupación por tratar de ser lo más responsable […]

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