Hoy sólo existe ánimo para recordar a un amigo, a un buen amigo que se nos acaba de adelantar; con quien convivimos incontables y hasta inborrables aventuras.
Por más que se simula saber de la muerte, no deja de sorprendernos cada que se presenta; un fulminante rayo al centro del corazón, y mira que le llegó como en una de esas veces llego a mencionar que así lo desearía, “al cabo que como llegue ni cuenta nos vamos a dar”.
Ni duda cabe, mi querido amigo, esa tremenda energía que usted siempre tenía le sobrecargo su enorme corazón al terminar el día.
Sinceramente lamento mucho su ausencia; era una persona de frente que lo mismo mostraba su afecto que su desafecto; era un cabrón bien echo que no se andaba con fregaderas y que la vida misma antepuso por sus amigos en innumerables ocasiones.
Mira paisano, oí que le dijo a un conocido, con la vista directa a sus ojos, dale gracias a que el jefe es muy paciente contigo, sino ya te hubiera bajado del camión para que dejaras de joder con tus necedades;ya concéntrate y no desgastes al equipo, le recomendó.
Esas siempre eran sus preocupaciones profesionales: el jefe y el equipo.
Su familia, que tanto amaba y vivía por y para ella, era su máximo tesoro, su mejor logro en la vida y de la que se sentía muy orgulloso.
Y las mujeres, a que extraordinario gusto tenía con y para las mujeres; que pegue tenía el muy hijo de la fortuna, esto de pura envidia se lo decíamos, “y eso que no lo traigo a la vista”, a bote pronto solía referir con orgullo su uniforme militar.
Lo extrañamos querido amigo, le mando un abrazo y un bacanorita palcamino, no sea que se nos vaya fumando sin tener con que apaciguar el humo que irradia en ese largo mirar de gente de campo, de tierras de su original Sonora y de su amada Sinaloa.
Y vea que linda imágenes le envió de compañeras. De Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Jalisco, ¡Paceña!, ¡Tamaulipas!, no se podrá quejar, a que caray hasta una hermosura del DF va por ahí, mire nomás;todas, todas ellas viene, como diría usted, con mucho respeto por cierto, todas viene a lo bueno, ahora que usted, como siempre, esta bien firmes mi jefe; si señor como México, como su querido México no hay dos. Y como usted menos, Hasta pronto mi General.
Oiga, por cierto, el jefe Valencia, como lo ha de extrañar, y que le puedo decir del Arellanez, del Vicente y el Vizarretea, la doctora Rico, la Loredana, no mejor ni se la recuerdo capaz y que se reviente el cristal de la caja; del Nava, del Hector o de su compadre el Dr Z, o de su buen amigo Nacho y recuerda jefe de aquel cómo te va Rene, pero sobretodos mi jefe, su jefe su amigo de toda la vida don Francisco, que al igual que nosotros que sólo nos vamos a quedar sin usted.
Descanse en paz Gilberto Rafael Limón Félix, un mexicano ejemplar.
Home