En Hamburguesas, pizzas y refrescos, México es el primer consumidor mundial por persona; adiós a los platos tradicionales de maíz, frijol, crema de nopal, tacos de raja,agua de chia,quesadilla de huitlacoche, vegetales y demás comida típica nacional.
En 2018, con 90 por ciento de la población afectada por sobrepeso u obesidad, México será el país con más sobrepeso del mundo si no se toman medidas preventivas, de acuerdo con una proyección del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Actualmente, México ocupa el segundo lugar en el escalafón mundial de sobrepeso, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Los problemas de obesidad son ya más comunes desde edades tempranas, cada vez es más frecuente ver a un niño de siete u ocho años con el peso de un adulto de 60 kilos”, apuntó la nutricionista Blanca Esquivel.
Casi 70 por ciento de los mexicanos, algo más de 70 millones de personas, tiene problemas con su peso, ya se trate de obesidad (cerca del 40%) o de sobrepeso (sobre el 30%), de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2006.
Lo más grave es que hoy día, más de cuatro millones de niños de cinco a 11 años ya enfrentan sobrepeso, dijo la nutrióloga María del Carmen Galván Rodríguez.
La razón hay que buscarla principalmente en la influencia de la comida rápida estadunidense o “comida chatarra” en la dieta tradicional mexicana, especialmente en las zonas urbanas, dijo Esquivel.
Hamburguesas, pizzas y refrescos, de los que México es el primer consumidor mundial por persona, han restado espacio en el plato a los tradicionales maíz, frijol, vegetales y carne típicos de la gastronomía local, según el IMSS.
La doctora Esquivel agregó que la cultura gastronómica mexicana ha contribuido a la obesidad por sus altos contenidos de grasa y debido a la costumbre de comer profusamente en todo tipo de festejos.
Las fiestas navideñas y el “Maratón Guadalupe-Reyes”, la serie de festejos que se extienden del 12 de diciembre al 6 de enero, han dejado una media de tres kilos más en cada mexicano, según datos de la Secretaría de Salud.
Donde los especialistas mexicanos de nutrición se muestran más preocupados es con respecto a niños y adolescentes ya que entre 1999 y 2006 la incidencia de sobrepeso y obesidad en este grupo aumentó del 21.9% al 28.7%.
En contraste, el sur del país sigue luchando contra la desnutrición infantil, que se redujo del 6.0 al 1.6 por ciento en el mismo período.
Estados como Chiapas y Oaxaca, de los más pobres y con mayor presencia indígena del país, son los que más sufren este problema.
En su oportunidad, la doctora Rosa María Andrade García comentó que la alimentación de los mexicanos se parece cada vez más a la de algunos países industrializados como Estados Unidos y China.
“Estamos tomando conductas de otros países que llevan cierto tipo de alimentación que nos está haciendo daño, consumiendo gran cantidad de energía, proteínas y grasas supersaturadas, pero con poca fibra, vitaminas y minerales”, expuso.
Sergio Gadea Gómez, especialista adscrito al Centro de Actividades Acuáticas de Alto Nivel, destacó que se requiere de disciplina y compromiso para bajar de peso mediante ejercicio y una buena alimentación, factores que calificó como los mejores aliados de la salud.
“El deporte es la forma más barata y la mejor vacuna que puede existir para evitar enfermedades por sobrepeso u obesidad y en las Unidades Deportivas y Centros de Seguridad Social del IMSS, se cuenta con los programas y actividades requeridas para lograr su propósito”, concluyó.
Pesadas y deprimidas
Aunque el informe usa datos de Estados Unidos, quizás la conclusión pueda ser general: entre mujeres de mediana edad (40-65 años), la obesidad va de la mano con la depresión, y ambas condiciones pueden incluso retroalimentarse.
El estudio encontró que las mujeres con depresión clínica tenían más del doble de probabilidad de tener un índice de masa corporal de 30 o más. Y a la inversa: las mujeres obesas era más de dos veces más probable que estuvieran deprimidas.
Publicado en la revista General Hospital Psichiatry, el reporte también averiguó que las mujeres obesas hacían menos ejercicio, tenían la peor imagen de su propio cuerpo y consumían 20 por ciento más calorías que las mujeres con índices de masa corporal menores.
El doctor Gregory Simon, de Seattle, dijo que ambas condiciones establecen un círculo vicioso. “Cuando la gente gana peso, es más probable que se deprima, y cuando se deprime, tiene más problemas para perder peso”.
El informe recuperó datos sobre estatura, peso, dieta y ejercicio de cuatro mil 641 mujeres suscritas a un plan de salud. Con información de las agencias de noticias EFE y NOTIMEX. 15.01-08.
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