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Agua; asunto de seguridad nacional

Efrén Mayorga 09 Feb 2008 - 03:04 CET
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Desde sus orígenes, las economías estadounidense y mexicana han a estado empalmadas; unión que se ha reforzado con el Acuerdo de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN, 1993). Hoy, de una manera más estrecha, la región fronteriza vive de manera cotidiana lazos de unión que van más allá del comercio e intercambio de mercancías.

En los últimos veinte años, las economías de ambos lados de la frontera han crecido aceleradamente a partir del fomento a un patrón industrial, lo que ha dado pie a infinidad de olas migratorias, sobre todo del centro de México, provocando una alta tasa de población.

Ambos factores ejercen grave presión sobre los recursos naturales de la región, situación que no ha tomado en cuenta las diferencias regionales y ambientales y las limitaciones naturales de una región semiárida.

La frontera México-Estados Unidos no sólo está unida por medio de lazos económicos, industriales y comerciales, sino que para fortuna o desgracia de los habitantes de la región, estos dos países quedan entrelazados en el ámbito ambiental pues los recursos naturales y, fundamentalmente, el agua los liga de manera determinante.

El agua es el recurso más escaso, frágil y apreciado en la frontera compartida con los estadounidenses.

La cantidad de agua en la región es precaria, no sólo por las condiciones naturales de la zona oeste (el clima de la región es propenso a graves sequías, particularmente en la región del Río Grande mejor conocido como Río Bravo), sino por la forma en cómo ha impactado la evolución desenfrenada de las ciudades fronterizas:

La falta de planeación urbana, los caros y pésimos servicios públicos, así como el crecimiento económico (una industrialización extensiva basada en la industria maquiladora) y de la población (11.8 millones de personas viven en la región fronteriza y se calcula que para el año 2020 será de 19.4 millones) dan pie tanto a la escasez del recurso como a su mala calidad y contaminación (Border 2012: U.S.-Mexico Environmental Program, 2000).

Ante este panorama, intentaremos poner en la mesa de discusión la importancia que el agua presenta, tanto para las poblaciones allí asentadas como para el gobierno mexicano y el estadounidense.

Al estar en permanente deterioro un recurso tan importante como el agua y al ser éste escaso, la negociación por el vital líquido adquiere tintes políticos frente al rezago del pago mexicano.

El asunto ambiental muestra, entonces, nuevas perspectivas que ponen en jaque la agenda binacional y establecen, de manera directa, las relaciones entre medio ambiente y gestión política.

Aspectos ambientales. La contaminación de las aguas y de los mantos freáticos, en la región fronteriza, es resultado del crecimiento exponencial de las zonas industriales, los escurrimientos de pesticidas y productos químicos de la agricultura y los residuos generados por la expansión de la población fronteriza.

Mientras que la expansión demográfica y económica continúa en la zona, el limitado líquido se sigue agotando y contaminando.

Se puede plantear entonces que los problemas de agua, en la región fronteriza, se deben tanto a la escasez del líquido como a los graves problemas de contaminación, es decir a la cantidad y a la calidad del recurso.

Las condiciones del agua en la frontera son resultado tanto de cuestiones físicas y naturales, como de un patrón de crecimiento adoptado en la región que no cuida el manejo sustentable del recurso.

La intención en este artículo es resaltar la degradación ambiental que el agua presenta en la región fronteriza México-Estados Unidos. En esos términos se refiere la autora Miriam Alfie Cohen, en sus documentado estudio: El agua en la Frontera México-Estados Unidos: Reto político-ambiental.

Investigación que en otras ocasiones nos hemos ocupado de su difusión. Apuntar de qué manera este recurso, su uso y manejo adquiere tintes políticos en la relación bilateral entre México y los Estados Unidos y cómo este asunto se convierte en un reto de la agenda binacional.

La frontera México-Estados Unidos se encuentra en este ámbito de discusión, el agua es un asunto de seguridad nacional para ambas economías. Con información y textos de Miriam Alfie Cohen* mac@correo.azc.uam.mx, del estudio: El agua en la Frontera México-Estados Unidos: Reto político-ambiental.

Efrén Mayorga

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