¡La química sí existe en el Amor!
amor, amor, amor, nació de ti nació de mi, de la esperanza….
Verónica Pesqueira Mier nos dice hoy en un muy interesante artículo que diversos científicos aseguran que estar enamorados produce ciertas segregaciones de sustancias en el cerebro encargadas de originar el amor, el deseo y la fidelidad.
Sentir mariposas en el estómago, la mano sudada o no dormir por pensar en aquella persona son síntomas de que está enamorado.
El tema del amor ha dejado a los académicos sin pegar el ojo al tratar de explicar lo que significa este sentimiento a nivel químico.
Hay científicos que aseguran que la segregación de diversas sustancias producen la sensación que muchos describen como estar en las nubes.
Científicamente está comprobado que es la dopamina, que viaja a través del cerebro, la que produce la sensación de bienestar;
la norepinefrina ayuda a la producción de adrenalina, que acelera el corazón;
y la feniletilamina, que también está en el chocolate, crea la sensación de dicha.
Todas estas sustancias químicas anulan la actividad cerebral que gobierna el pensamiento lógico y juegan un papel fundamental en el sistema límbico, que lo conforman varias estructuras cerebrales que gestionan respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales relacionados con la memoria, atención, instintos sexuales, personalidad y conducta.
Si bien algunas personas hacen lo inimaginable por expresar su amor, estos sentimientos son causados por la oxitocina, una hormona sexual.
Es por eso que las mujeres son capaces de tener múltiples orgasmos como resultado de grandes cantidades de esta sustancia química, sin embargo, el agotamiento de ésta deriva en la desilusión.
Larry Young, profesor de neurociencias de la Universidad de Emory, en Atlanta, Georgia, expuso que el amor puede ser explicado como una serie de eventos neuroquímicos que ocurren en áreas específicas del cerebro.
De ser cierta su teoría, no sería necesario recurrir a elementos afrodisíacos como los ostiones, el camarón o hasta el mismo chocolate para incitar el amor.
Asimismo, el científico, que expuso su teoría en la publicación Nature de enero, no descartó que en un futuro se puedan desarrollar afrodisíacos para provocar que la gente se enamore o curar las heridas por una desilusión.
“Algún día entenderemos mejor cómo interactúan esas sustancias químicas que tienen la función de hacer surgir esas emociones complejas”, vaticinó el científico de origen estadunidense.
Un gen es el responsable de la fidelidad. Este descubrimiento fue realizado también por Young, quien sometió a varios ratones de panteón (que se caracterizan por su promiscuidad) a un tratamiento que consistió en introducir un gen directamente en el cerebro.
El resultado fue que estos roedores se volvieron más fieles y amorosos con una especie hermana: los ratones de la pradera, uno de los mamíferos que se caracterizan por ser monógamos (se quedan con la misma hembra, la cuidan y le ayudan al cuidado de las crías).
Young y un grupo de especialistas aseguraron que este proyecto es un paso para un mayor entendimiento sobre cómo los humanos controlan su conducta en sociedad.
La vasopresina hace que los ratones se sientan satisfechos con su pareja y deseen más tiempo con ella.
Otra científica que analiza este proceso desde una perspectiva química es la doctora Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers, de Nueva Jersey, y escritora del título Why we love.
Ella expone cuáles sustancias causan el éxtasis y el amor basándose en experimentos de imagen cerebral, como la resonancia magnética.
Quienes experimentan el sentimiento de apetito carnal por otra persona es gracias a la testosterona, sustancia que se asocia al género masculino.
Fisher señala que tanto los hombres como mujeres tienen altos niveles de esta hormona cuando sienten atracción por alguien en los llamados arranques de pasión.
El sentimiento de amor se da cuando aumenta el nivel de ciertas sustancias químicas, como la dopamina y norepinefrina, que producen la sensación de exaltación y éxtasis cuando la gente inicia un nuevo amor.
Aunque una relación no es equivalente a practicar un deporte extremo, la doctora explicó que los efectos son similares ya que esta es una etapa llena de energía y que irradia buen estado de ánimo.
Las personas que son más propensas a ser enamoradizos son aquellas que gustan de las emociones.
Sin embargo, aunque hay muchas personas que se enamoran más seguido que otras, todo depende de la personalidad, perspectivas y experiencias pasadas.
Consejos para mantener la chispa encendida, según Ficher:
Hacer cosas fuera de la rutina, ya que la novedad impulsa los niveles de dopamina.
El contacto físico contribuye al aumento de la oxitocina, por lo que aumenta el apego entre personas, desde tomar a la pareja de la mano hasta masajearla.
Para más información. Revista científica Nature www.nature.com.
Bióloga antropóloga Helen Ficher: www.helenfisher.com.
Artículo firmado por Verónica Pesqueira Mier, el el periódico Excelsior, www.exonline.com.mx
http://www.exonline.com.mx/diario/noticia/primera/temadeldia_nacional
/¡la_quimica_si_existe!/499889
Para el medio ambiente de la lectura va la letra de esta canción…que la disfruten…
Amor amor
Amor, amor, amor. Nació de tí, nació de mí,
de la esperanza. Amor, amor, amor. Nació de dios para los dos, nació del alma.
Sentir que tus besos se anidaron en mí, igual que palomas mensajeras de luz. Saber que mis besos se quedaron en tí, haciendo en tus labios la señal de la cruz.
Ay amor, amor, amor. Nació de tí, nació de mí, de la esperanza. Amor, amor, amor. Nació de dios para los dos, nació del alma.
Sentir que tus besos se anidaron en mí, igual que palomas mensajeras de luz. Saber que mis besos se quedaron en tí, haciendo en tus labios la señal de la cruz.
Ay amor, amor, amor. Nació de tí, nació de mí, de la esperanza. Amor, amor, amor. Nació de dios para los dos, nació del alma.
Ay amor, amor, amor. Nació de tí, nació de mí, de la esperanza. Amor, amor, amor. Nació de dios para los dos, nació del alma.
Letra y Música de Gabriel Ruiz y Ricardo López Méndez
Home