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CARIDAD SI, RESPETO NO

Efrén Mayorga 06 May 2009 - 17:02 CET
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Caridad sí, respeto no

En consecuencia, era de suponerse que la donación sería devuelta a la chinada

“La propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe” Marc Siegel; en el periódico La Vanguardia

Ya le comentaba que las solicitudes de cuentas, por lo del virus H1N1 influenza A, estaban por llegar;

Unos con razón Otros, los más, inducuidos por los sentimientos (me refiero a los causados por la envidia, el coraje, el amor, el cariño, la lambisconería, los celos, el interé$$, et al, todos ellos de filias políticas);

y mire acabo de leer estos dos comentarios que creo interesante compartir su lectura con usted, por favor léalos con mucha atención.

Usted decida en que origen los pone: con razón o por sentimiento inducido
…incluso hasta en ambos

Se trata de dos columnas que de lunes a viernes se publican en el periódico Milenio: El Asalto a la razón de Carlos Marín y Día Con Día de Héctor Aguilar Camín…bueno sin mayor preámbulo:

Bajo la influenza: y si no?
Día con día
Héctor Aguilar Camín

Y si todo el miedo de los últimos días hubiera sido en vano, una sobreactuación de medios y gobiernos para una pandemia que le ha dado la vuelta al mundo pero no ha matado hasta ahora sino a 26 personas, por cierto todas mexicanas?

Se me ocurre esta pregunta frente a la entrevista con un experto neoyorquino publicada por Luis Amiguet en el diario La Vanguardia de Barcelona (1/5/09).

El experto es Marc Siegel, especialista en gripe porcina, profesor de la Universidad de Nueva York y autor del libro Gripe: todo lo que hay saber sobre la siguiente pandemia.

La convicción de Siegel es imperiosa: “esta gripe durará lo que dure en los noticieros”.

Añade: “tengo 52 años y he vivido y estudiado unas cuantas pandemias: ésta es de las suaves. Es benigna en todas partes menos en los medios que sí contagian una epidemia de miedo más virulenta que nunca.”

Siegel se pregunta: “¿por qué tiene que salir todo un jefe de Estado a hablar por la tele de una vulgar gripe? Bastaría con un subsecretario; cualquier portavoz médico sería suficiente. Ese pánico irresponsable alimentado por las autoridades está causando mucho más daño que ningún virus y un enorme perjuicio económico en billones de dólares”.

“La economía mexicana está colapsada,” le dice Luis Amiguet.

“¡Y ni siquiera está claro que no viajar allí reduzca los contagios!”, responde Siegel. “¡Pobre México! ¡Qué linchamiento moral de todo un país sin más fundamento que los clichés y nuestra pretendida superioridad.

Mire, cuando uno va a México, la gripe porcina es, con mucho, la última en la lista de cosas por las que preocuparse”.

“¿Tan poco le preocupa esta gripe?”, se sorprende Amiguet.

“Está resultando poco contagiosa y poco peligrosa”, responde Siegel. “Este virus no aguanta más de dos contagios y ya está debilitado.

Es una pandemia suave. Cada año la gripe causa miles de muertos sin que merezcan ni un segundo de televisión. Vayamos al epicentro de la pandemia: el Distrito Federal tiene 20 millones de habitantes. Pues bien: apenas ha habido un millar de casos. Incluso si fueran cinco veces más de lo que han declarado las autoridades, seguirían siendo estadísticamente inapreciables: 5 mil contagios sobre 20 millones. Adecue su temor a esa estimación estadística”.

Siegel termina: “la propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe”.

Una pregunta para México sigue vigente: ¿por qué hubo muertos aquí y en ninguna otra parte? hector.aguilarcamin@milenio.com
http://impreso.milenio.com/node/8570929

Caridad sí, respeto no
El asalto a la razón
Carlos Marín

El viernes, mientras en Shanghái, Pekín y Hong Kong se desataba la cacería de mexicanos, en el DF aterrizaba un avión cargado de guantes, capas de aislamiento, máscaras, desinfectantes y termómetros infrarrojos donados por el gobierno chino.

De madrugada, Felipe Calderón tuvo la decencia de acudir al aeropuerto para agradecer el gesto, ignorante por lo visto de que varias decenas de sus gobernados estaban siendo tratados como ratas.

Pero el domingo reaccionó: “México no pide caridad, sino respeto”.
En consecuencia, era de suponerse que la donación sería devuelta a la chinada.

Sueños guajiros: este lunes llegó la segunda parte del regalo y, si bien Calderón ya no fue de nuevo al aeropuerto, nada indica que lo rechazará.

Para darle congruencia a sus palabras (“México no pide caridad, sino respeto”), lo lógico es que Calderón reconsidere la limosna china.

Si no hay de dónde, que aproveche los créditos abiertos conseguidos por Hacienda para tener los cinco pinches millones de dólares que importa la agraviante “ayuda”. cmarin@milenio.com
http://impreso.milenio.com/node/8571159

Efrén Mayorga

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