Caen capos, crecen bandas; dicen unos, es un mito, revela otro
Caída de capos no causa violencia.-Poiré
Error, atribuir a la acción anticrimen del Gobierno el aumento en muertes, expone en el tercero de los ’10 Mitos de la Lucha por la Seguridad’
“A juicio de (el mayo)Zambada, el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quien pueda resolver en días problemas generados por años.”
Actualmente hay dos creencias y curiosamente ambas basadas en “datos estadísticos” o científicos; unos aseguran, desde el ámbito académico y experimental, que aunque se atrape a los capos las bandas crecerán y aumentaran tanto en números como en integrantes.
En otras palabras, repiten lo dicho en “La guerra perdida”, de aquella famosa entrevista de Julio Scherer a Mayo Zambada, quien dijo:
“En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí.”
Otros, desde el conocimiento que da estar en el poder, lo que usted quiera que esto signifique, afirman que ha sido un mito decir que la violencia aumenta en la medida que cae los jefes de los capos o de dichas bandas, que es un Mito.
“A juicio de Zambada, el gobierno llegó tarde a esta lucha y no hay quien pueda resolver en días problemas generados por años.”***
Aquí se muestran ambas posturas para que usted realice sus propias reflexiones:
Caen capos; crecen bandas. Ciudad de México (26 junio 2011).- El descabezamiento de grupos criminales no se ha traducido en la desaparición de cárteles, sino en el crecimiento de facciones y su extensión en el territorio nacional e incluso en Centroamérica, de acuerdo con un recuento elaborado por REFORMA basado en cifras de la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Mientras el Gobierno federal presume que en este sexenio han quedado fuera de circulación 21 de los 37 capos más importantes por detenciones o muerte, los cárteles se han fragmentado y aumentó su influencia territorial.
Por ejemplo, de acuerdo con reportes de dichas dependencias, el Cártel de Sinaloa tenía presencia en 18 estados en 2005 y hoy está en 20.
Otro caso es el del Cártel del Golfo, que hace seis años tenía influencia en 13 entidades y tras su división (en 2010) opera ahora en seis, pero Los Zetas, que surgieron como su brazo armado y se escindieron, pasaron a estar presentes en 22, siendo el grupo de mayor fortalecimiento territorial en el sexenio.
La Familia Michoacana pasó de ser un grupo local a tener presencia en 11 entidades. Según el Gobierno federal, la captura de su líder José de Jesús Méndez, «El Chango», el pasado 21 de junio, fue un duro golpe a la organización.
Mientras tanto, «Los Caballeros Templarios», escisión de La Familia, ya ha extendido su fuerza en al menos cinco estados.
Este aumento de la presencia de los cárteles y grupos delictivos en el País ha derivado también en un alza en secuestros, robo a bancos, homicidios y conflictos penitenciarios.
La violencia ha tenido también un fenómeno expansivo, pues mientras que en 2007 las ejecuciones vinculadas con el narcotráfico sumaron 2 mil 826, un año después se elevaron a 6 mil 837; en 2009, alcanzaron la cifra de 9 mil 614 y en 2010, se reportó un nuevo récord al ubicarse en 15 mil 273.
Este fenómeno también salpicó a un mayor número de municipios, pues mientras que en 2007 se registró al menos una ejecución en 441 localidades; en 2008, fueron 649; en 2009, sumaron 710 y el año pasado esa violencia criminal alcanzó a 837 ayuntamientos.
Mientras que la violencia generada en las calles por las disputas que sostienen los distintos grupos criminales también ha llegado a los reclusorios. Tan solo en este año, el pasado 23 de enero, en el Cereso 1 de Durango, un enfrentamiento entre integrantes del Cártel de Sinaloa y Los Zetas dejó un saldo de 24 muertos.
Casi un año antes, en marzo de 2009, en el Cereso de Ciudad Juárez una riña entre pandilleros de «Los Aztecas», que trabajan para el cártel de los Carrillo Fuentes, y el de «Los Mexicles», al servicio de Cártel de Sinaloa, se saldó con 20 muertos.
Bernardo Gómez del Campo, autor del libro «La delincuencia organizada, una propuesta de combate», dijo que para debilitar realmente a los grupos delictivos se debe de detener a toda su línea de mando y a la estructura de sicarios y no dar golpes publicitarios.
Asimismo, afirmó que la incidencia delictiva ha aumentado debido a la fragmentación que han tenido los cárteles de la droga por la captura de sus líderes.
«Te acuerdas que el Presidente Vicente Fox decía que había que ‘changarrizar’ la economía, que había que hacer changarritos en lugar de grandes empresas. Eso pasó en el delito, al no haber un control vertical, al no tener los jefes control de su gente, la gente empieza a crear negocios diversos; inclusive, a título propio.
«Por ejemplo, un comandante de una estaca, que tiene bajo su mando a 10 o 15 sicarios, pues se avienta un secuestro por cuenta propia para hacerse de un dinero o para hacerse de un negocio, o empieza a cobrar derecho de piso, a extorsionar, amenazar, muchas veces a espaldas del jefe del cártel», detalló.
La multiplicación de los cárteles en organizaciones más pequeñas ha sido percibido también por las autoridades a nivel local, el 20 de junio el Secretario de Seguridad Pública de Morelos, el general en retiro Gilberto Toledano Sánchez, dijo que en esa entidad opera el Cártel Pacífico Sur, Los Zetas y La Familia, entre otros.
En Veracruz, la VI Región Militar reconoce la presencia del Cártel del Golfo, Los Zetas y La Familia.
Advierten fractura de cárteles. La detención de los líderes y principales operadores de los cárteles han expandido la violencia debido a las disputas y descontrol al interior de las organizaciones criminales, consideraron especialistas.
El ex titular de la Unidad Especializada en Delincuencia Organizada (UEDO), Samuel González, indicó que además de las capturas se tiene que atender el problema desde los factores sociales, económicos y políticos que lo hacen posible.
«¿Qué es lo que estoy diciendo?, ¿qué no los deben capturar? No, desde luego que no, hay que capturarlos, estamos convencidos que hay que capturarlos. El problema es que si no abordas el asunto en su integralidad no te va a bajar la violencia.
«¿Qué sucede cuando se deja de tener ese control por esos cuatro primeros comandantes, con esos cuatro cárteles, se deja de tener una administración del narcotráfico en México y se rompe el esquema y ahora sí que cada quien agarró lo que le dictó su conveniencia», explicó. Con información de Rolando Herrera, del portal del periódico Reforma, www.reforma.com ; http://www.reforma.com/nacional/articulo/613/1225218/
++Error, atribuir a la acción anticrimen del Gobierno el aumento en muertes, expone en el tercero de los ’10 Mitos de la Lucha por la Seguridad’
Caída de capos no causa violencia.-Poiré. Ciudad de México (13 junio 2011).- El vocero de seguridad del Gobierno federal, Alejandro Poiré, aseguró este lunes que es falso que la detención o abatimiento de capos y operadores de los grupos criminales desate más violencia.
Al dar a conocer el tercero de lo que ha denominado «10 Mitos de la Lucha por la Seguridad», el funcionario aseveró que también es erróneo el atribuir a la intervención de las autoridades el incremento en el número de muertos.
«Hay quienes afirman que la instrumentación de estos operativos por parte de las Fuerzas Federales, en el marco de la Estrategia Nacional de Seguridad, desata sistemáticamente la violencia.
El análisis comparativo de 10 casos de criminales neutralizados de todas las organizaciones delincuenciales refleja que es una hipótesis errónea. Que en ocasiones la violencia incluso disminuye posterior a la detención», aseveró.
Poiré citó 10 casos de capos y operadores abatidos o detenidos, en los que analizó la tendencia de ejecuciones cometidas seis meses antes y seis meses después de ocurrido cada caso y concluye que no hay una relación consistente en ningún sentido.
Por ejemplo, detalla, en los casos de las muertes de Arturo Beltrán Leyva, «El Barbas», e Ignacio Coronel Villarreal, «Nacho Coronel», la tendencia creciente de los homicidios no se mantuvo posterior al abatimiento.
Mientras que en los casos de Antonio Ezequiel Cárdenas Guillén «Tony Tormenta» y Nazario Moreno González, «El Chayo», hubo un ligero incremento en la tendencia de los homicidios posterior al abatimiento.
En otros casos, como el de Teodoro García Simental, «El Teo»; Édgar Valdez Villarreal, «La Barbie», y Flavio Méndez Santiago, «El Amarillo», no se registró ningún efecto discernible de las detenciones.
En el caso de la captura de Eduardo Arellano Félix, «El Doctor», y la ejecución de Alberto Pineda Villa, «El Borrado», hubo una disminución de la tendencia de homicidios posterior a la inhabilitación.
En cambio, la captura de Vicente Carrillo Leyva, «El Ingeniero», si registró un incremento en la tendencia de los homicidios posterior a la detención.
«Por lo tanto, no hay fundamento que permita asegurar de manera sistemática que las detenciones o abatimientos de liderazgos criminales detonen la violencia. Primero, porque no hay un patrón claro que establezca la inhabilitación de un líder criminal por la acción de las Fuerzas Federales como un factor que incremente sistemáticamente los niveles de homicidios o el ritmo a los que estos crecen.
«Segundo, porque como este mismo análisis hace evidente, hay otros factores que no se toman en cuenta que son los auténticos detonantes de la violencia», aseguró.
«Las causas de la violencia criminal anteceden a esta Administración. El problema creció frente a una autoridad que en el mejor de los casos se mostraba incapaz de cumplir con su obligación de aplicar la ley ante los conflictos de venganza entre criminales y sus pugnas por el control de rutas y mercados», afirmó. Con información del portal del periódico Reforma, www.reforma.com
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http://www.reforma.com/galeria_de_audios/22/043402/default.htm?coberturareforma&plazaconsulta=reforma
Ver entrevista de Julio Scherer Garcia, de Proceso, a El Mayo Zambada: http://elchahuistle.com/2010/04/05/la-guerra-perdida-entrevista-julio-scherer-a-mayo-zambada/
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