La Noche de Tlatelolco
+Algunos de estos días continuara…la historia de este documentado libro de Elena Poniatowska
«Son muchos. Vienen a pie, vienen riendo.
Bajaron por Melchor Ocampo, la Reforma, Juárez, Cinco de Mayo, muchachos y muchachas estudiantes que van del brazo en la manifestación con la misma alegría con que hace apenas unos días iban a la feria; jóvenes despreocupados que no
saben que mañana, dentro de dos días, dentro de cuatro estarán allí hinchándose bajo la lluvia, después de una feria en donde el centro del tiro al blanco lo serán ellos, niños-blanco, niños que todo lo maravillan, niños para quienes todos los días son día-de-fiesta, hasta que el dueño de la barraca del tiro al blanco les dijo que se formaran así el uno junto al otro como la tira de pollitos plateados que avanza en los juegos, click, click, click, click y pasa a la altura de los ojos, ¡Apunten, fuego!, y se doblan para atrás rozando la cortina de satín rojo.
El dueño de la barraca les dio los fusiles a los CUÍCOS, a los del ejército, y les ordenó que dispararan, que dieran en el blanco y allí estaban los monitos plateados con el azoro en los ojos, boquiabiertos ante el cañón de los fusiles. ¡Fuego! El relámpago verde de una luz de bengala. ¡Fuego! Cayeron pero ya no se levantaban de golpe impulsados por un resorte para que los volvieran a tirar al turno siguiente; la mecánica de la feria era otra; los resortes no eran de alambre sino de sangre; una sangre lenta y espesa que se encharcaba, sangre joven pisoteada en este reventar de vidas por toda la Plaza de las Tres Culturas.
Aquí vienen los muchachos, vienen hacia mí, son muchos, ninguno lleva las manos en alto, ninguno trae los pantalones caídos entre los pies mientras los desnudan para cachearlos, no hay puñetazos sorpresivos ni macanazos, ni vejaciones, ni vómitos por las torturas, ni zapatos amontonados, respiran hondo, caminan seguros, pisando fuerte, obstinados; vienen cercando la Plaza de las Tres Culturas y se detienen junto al borde donde la Plaza cae a pico dos o tres metros para que se vean las ruinas pe-hispánicas; reanudan la marcha, son muchos, vienen hacia mí con sus manos que levantan la pancarta, manos aniñadas porque la muerte aniña las manos; todos vienen en filas apretadas felices, andan felices, pálidos, sí, y un poco borroneados pero felices; ya no hay muros de bayonetas que los rechacen violentamente, ya no hay violencia; los miro a través de una cortina de lluvia, o será de lágrimas, igual a la de Tlatelolco; no alcanzo a distinguir sus heridas, qué bueno, ya no hay orificios, ni bayonetazos, ni balas expansivas; los veo nublados pero
sí oigo sus voces, oigo sus pasos, pas, pas, pas, paaaaas, paaaaaas,
como en la manifestación del silencio, toda la vida oiré esos pasos que avanzan; muchachas de mini con sus jóvenes piernas quemadas por el sol, maestros sin corbata, muchachos con el suéter amarrado a la cintura, al cuello, vienen a pie, vienen riendo, son muchos, vienen con esa loca alegría que se siente al caminar juntos en esta calle, nuestra calle, rumbo al Zócalo, nuestro Zócalo; aquí vienen; 5 de agosto, 13 de agosto, 27 de agosto, 13 de septiembre, el padre Jesús Pérez echó a vuelo las campanas de catedral para recibirlos, toda la Plaza de la Constitución está iluminada; constelada con millares de cempazúchitl, millares de veladoras; los muchachos están en el corazón de una naranja, son el estallido más alto del fuego de artificio, ¿no que México era triste? Yo lo veo alegre, qué loca alegría; suben por Cinco de Mayo, Juárez, cuántos aplausos, la Reforma, se les unen trescientas mil personas que nadie acarrea, Melchor Ocampo, Las liornas, se remontan a la sierra, los bosques, las montañas, Mé-xi-co, Li-ber-tad, Mé-xi-co, Li-ber-tad, Mé-xi-co, Li-bertad, Mé-xi-co, Li-ber-tad, Mé-xi-co, Li-ber-tad.
E. P.
MÉ-M-CO-LI-BER-TAD – MÉ-XI-CO-LI-BER-TAD – MÉ-X1-CO-LI-BER-TAD
• Coro en las manifestaciones
Yo le entré al Movimiento Estudiantil porque un día, sin más, llegaron los granaderos a la Escuela de Bellas Artes con perros policía y cadenas y se llevaron a todo mundo preso, así, fíjate, con la mano en la cintura. ¡Y el INBA ni siquiera había dicho abiertamente si apoyaba o no al Movimiento! (Yo creo más bien que no ¿eh?) A muchos actores, esta invasión arbitraria nos hizo tomar conciencia y resolvimos unirnos a los estudiantes y ayudarlos, pero de veras, no sólo yendo a las manifestaciones agarrados del brazo o gritando en los mítines… Entonces constituimos una brigada de actores de teatro.
• Margarita, Isabel, actriz
ÚNETE-PUEBLO – ÚNETE-PUEBLO – ÚNETE-PUEBLO – ÚNETE-PUEBLO
• Coro en las manifestaciones
No es que yo me «metiera» al Movimiento Estudiantil; ya estaba adentro desde hace mucho. Entiéndeme, yo soy del Poli; allá tengo mi casa; allá están mis cuates, los vecinos, el trabajo…Allá nacieron mis hijos. Mi mujer también es del Poli. El Movimiento lo traemos dentro desde hace muchos años. ¡Aquí no hay improvisación, ni «puntada», ni «buena onda», ni nada! No se trata de eso. Se trata de defender todo aquello en que creemos, por lo que siempre hemos luchado y antes de nosotros nuestros padres y los padres de nuestros padres… Provenimos de familias de obreros, de gente que siempre ha trabajado, y trabajado duro.
• Raúl Álvarez Garfa, físico matemático de la ESFM.
Profesor de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del
IPN, delegado ante el CNH, preso en Lecumberri.
La decisión que podíamos tomar no era meternos dentro del
Movimiento sino quedarnos o salimos. Desde un principio tuvimos una conciencia más o menos clara de lo que iba a suceder
—la represión, las detenciones masivas, las mecanizas no se hicieron esperar—, entonces se presentó la alternativa. O «le
haces al clandestino», que significa tomar un boleto de avión o
de tren o de lo que sea y largarte, o te quedas en la ciudad a ver
de a cómo te toca… Todos estábamos en nuestras escuelas, Raúl
en Físico-Matemáticas, yo en Filosofía, y habíamos participado
anteriormente en cuestiones estudiantiles. Por ejemplo, los problemas concretos de mi escuela eran: la Prepa Popjilar, los rechazados, la libertad de Vallejo, los planes de estudio y otros de
tipo académico, la independencia del Colegio de Psicología, etcé-
tera. Desde 1967 era yo el presidente de la Sociedad de Alumnos pero ahora ya soy vitalicio… A partir del 26 de julio, todo
cambió… Yo no soy el mismo; todos somos otros. Hay un México antes del Movimiento Estudiantil y otro después de 1968.
Tlatelolco es la escisión entre los dos Méxicos.
• Luis González de Alba, delegado de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UNAM ante el CNH, preso en
Lecumberri
«Hacerle al clandestino» significa no hacer nada.
o Gilberto Guevara Niebla, delegado de la Facultad de
Ciencias de la UNAM ante el CNH, preso en Lecumberri
Pienso que la fuerza y la importancia del Movimiento Estudiantil
se la dio la represión. Más que ningún discurso político, el
hecho mismo de la represión politizó a la gente y logró que la
gran mayoría participara activamente en las asambleas. Se decretó
que en cada escuela habría paros y allí mismo surgió la idea de
las brigadas y de los comités de lucha en cada Facultad. Los
brigadistas eran muchachos y muchachas de la base estudiantil
que realizaban^ todo tipo de actividades, desde recolectar dinero
hasta hacer mítines relámpago en la calle, en los barrios más
alejados, en las colonias proletarias. Las grandes manifestaciones
fueron una de las armas políticas más eficaces del Movimiento.
• Carolina Pérez Cicero, estudiante de la Facultad de
Filosofía y Letras de la UNA
Nunca se habían visto en México manifestaciones espontáneas tan
grandes y tan extraordinariamente vivas como las estudiantiles.
Hubo una, creo, de apoyo a la Revolución Cubana, hace muchos años, pero no tuvo esa envergadura. En realidad, el Movimiento Estudiantil sacudió a la sociedad mexicana y por eso el
gobierno empezó a tener tanto miedo.
• Félix Lucio Hernández Gamundi, de la ESIME del IPN
delegado ante el CNH, preso en Lecumberri
Las marchas en México, habían sido, cuando mucho, de quincce mil manifestantes. Pero ¡seiscientas mil personas de todos los sectores de la población, y sobre todo de jóvenes! ¿Cuándo se había visto algo semejante? ¿Cómo lo iba a aguantar el gobierno? Con razón se le botó la canica.
• Salvador Martínez de la Roca, Pino, del Comité de Quería
de la Facultad de Ciencias de la UNAM, preso en Lecumberri
No era tolerable que una verdadera multitud que oscilaba entre
trescientas y seiscientas mil personas desfilara por las principales
avenidas de México, el Paseo de la Reforma, Juárez, Cinco de
Mayo, llevando mantas y pancartas que se mofaban del «principio de autoridad». Había que aplastar la protesta estudiantil que hacía tambalearse el statu quo, el PRI, el sindicalismo charro, la
“moimza “
• Eduardo Valle Espinoza, Buho, delegado de la Escuela
Nacional de Economía de la UNAM ante el CNH, preso en
Lecumberri
Al marchar por las calles como lo hicimos, en cierta forma vengábamos a todos los estudiantes de la provincia que fueron reprimidos antes que nos tocara a nosotros; a los estudiantes de Puebla, de Tabasco, de Chihuahua, de Sinaloa, de Guerrero, de Sonora, y, en cierto modo, los atropellos cometidos en Morelia, en
Hermosillo, en Monterrey.
• Ernesto Hernández Pichardo, de la Escuela Nacional de
Economía de la UNAM
La población de México consta hoy por hoy de cuarenta y ocho
millones de habitantes mal repartidos sobre un territorio de dos
millones de kilómetros cuadrados. Su tasa de crecimiento demográfico es de 3.6% al año (al menos esto es lo que dice el maestro Loyo) y, como cada año es mayor, en 1990 habrá en nuestro
país noventa millones de habitantes. El setenta por ciento de ellos
tendrán menos de 23 años
Esto viene a cuento porque creo que los jóvenes campesinos,
los obreros y los estudiantes tienen pocas perspectivas dignas de
vida, porque las fuentes de trabajo se crean en beneficio de intereses particulares y no de la colectividad. Se nos dice continuamente: «Ustedes son el futuro del país.» Pero se nos niega
sistemáticamente cualquier oportunidad de actuar y participar en
las decisiones políticas del presente.. . Nosotros queremos y
PODEMOS participar ahora, no cuando tengamos sesenta años. ..
• Gustavo Gordillo, delegado de la Escuela Nacional de Economía de la UNAM ante el CNH.
Yo no entré al Movimiento; ya estaba yo adentro creo desde que
nací. Ése es mi medio, es el aire que respiro y para mí el Movimiento significaba defender mi casa, mi mujer, mis hijos, mis
compañeros.
• Ernesto Olvera. profesor de matemáticas de la
Preparatoria 1 de la UNAM, preso en Lecumberri
Elena Poniatowska
LA NOCHE
DE
TLATELOLCO
Testimonios de
historia oral
Biblioteca Era,
Agradecernos a Rosario Castellanos su poema
escrito especialmente para este libro. Los poemas
de José Emilio Pacheco, José Carlos Becerra,
Juan Bañuelos, Eduardo Santos, fueron las
primeras protestas de artistas que siguieron al
ejemplo de Octavio Paz. Margarita García
Flores, entonces (1968) Jefe de Prensa de la
Universidad, nos prestó algunas de sus valiosas
«Noticias Universitarias», de la Dirección General
de Información de la ÚNAM. Finalmente
agradecemos a todos los que nos dieron su
nombre y su testimonio.
Índice
Primera parte
Ganar la calle,
11
Segunda parte
La noche de Tlatelolco,
161
Cronología, 275″
http://www.mapademexico.org/03r/elena_poniatowska_tlatelolco.pdf
Algunos de estos días continuara…la historia de este documentado libro de Elena Poniatowska
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