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En el aborto de un Ser, qué hace el Papá.

Efrén Mayorga 01 Ago 2016 - 01:50 CET
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+¿Qué perdón podemos necesitar y a quién pedírselo?
+Carta de un niño abortado.
+Por supuesto que en caso de violación o por razones de salud es aceptable el aborto.

So pretexto de evitar la explosión demográfica o poblacional, la sociedad y sus autoridades relajaron la normatividad, incluyendo la cuestión moral y ética, para que un ser fuera abortado y hasta proporcionaron las medidas médicas y legislativas para ello.

Por supuesto que en caso de violación o por razones de salud es aceptable el aborto.

A partir de los años ochenta del siglo pasado se ha incrementado considerablemente la cantidad de abortos en el país; en el mayor de los casos lo hace la pareja de mutuo acuerdo por variadas razones y en otras ocasiones la mujer toma sola la decisión argumentando que con su cuerpo puede hacer lo que quiera.

A este último aspecto me referiré brevemente.

En parte tiene razón en que puede hacer lo que quiera con su cuerpo; pero si toma la decisión de abortar sin consultar o tomar en cuenta la opinión del hombre con el que procreo o engendro un ser, eso ya es otra cosa. Conste solo nos referimos cuando se tiene un relación sexual de mutuo acuerdo, vivan o no en el mismo hogar, sean pareja o no, y la mujer se embaraza (por la causas que fuera, sea calentura, no prevenir, no usar condón o hasta olvido de la condición hormonal o por mera casualidad).

La mayoría de los hombres decimos: u que buena onda de mujer que quiera abortar y me evita el problema y hasta ni un quinto me pidió para ir con el médico o comprar zopacle.

Hay ocasiones que ni nos enteramos si la mujer aborto o se embarazo y ni nos importa.

¿Pero qué ocurre cuando el hombre si desea que esa mujer si concluya su embarazo y hasta apoyo de todos tipo ofrece, incluyendo desear y querer quedarse con el hijo o hija por nacer?

¿Qué pasa cuando la mujer no lo considera en su decisión, ni lo escucha y aunque le importe la opinión del hombre con el que procreo no le toma en cuenta, por la razón que sea?

¿Cómo puede el hombre hacer valer sus derechos en esas circunstancias, cómo puede defender su derecho a ser padre?

La mayor de las veces el hombre y la mujer sólo piensan en sí mismos, en nada más; en sus “circunstancias” o en sus “intereses” individuales sin considerar que al ayuntar cada quien aporta su parte, x/y, para procrear una vida humana.

Creo que cada procreación, interrumpida o no, tiene un alma y no es cosa de abandonarla a su suerte.

Por ello, por aquellos seres que hemos abortado, por aquellas personitas que interrumpimos su desarrollo en la vida, de la edad o etapa que sea, por las causas que sean, Perdón. Perdón hijo, Perdón hija. Perdón Amiga, Perdón Amigo por no defenderte, Perdón por haberte abandonado y dejar, permitir que te murieras. Perdón por respaldar leyes que acaben con tu vida.

A lo largo de nuestra historia en nuestra tierra han existido muchos seres humanos que debemos pedirles, rogarles humildemente su perdón.

¿ Pero uno como hombre, como copartícipe en una relación coital que produjo un embrión; que un esperma y un óvulo se fusionaran, un cigoto se desarrollara, que un feto feneciera por un aborto permitido o no; qué perdón podemos necesitar y a quién pedírselo?

A continuación les recomiendo la siguiente lectura:

+CARTA DE UN NIÑO ABORTADO
MAMA:

Aunque tú no quisiste que yo naciera, no puedo dejar de decirte mamá. Te escribo desde el cielo, para explicarte lo feliz que yo estaba desde que comencé a vivir en tu vientre. Yo deseaba nacer, conocerte y pensaba que algún día llegaría a ser un niño alegre.

Soñaba con ir a la escuela y llegar a ser un hombre importante. Yo creía que cuando cumpliera los nueve meses de estar junto a tu corazón y naciera, todos se iban a alegrar en casa con mi llegada. Pero tú no pensabas igual que yo, ¿verdad mamá?, y un día,

cuando yo estaba contento jugando en lo más recóndito de tus entrañas, sentí algo extraño…, que no sabría explicarlo…, algo que me hizo temblar.

Sentí que me quitaban la vida. Yo quise defenderme… pero la muerte, con su implacable y metálica voz, me sorprendió cuando en tu vientre jugaba tan contento y sólo pensaba en nacer para besarte.

Entonces no comprendí quién me quitaba la vida. Dime, mamá, ¿Quién podría entrar impunemente dentro de ti y llegar hasta donde tan seguro me hallaba para matarme?

¿Quién sabía que estaba ahí?

¿Quién fue mamá, quién?

¿Dónde estabas tú, que no me defendiste?

No sé lo que llegué a pensar… perdóname, pero por un momento, el negro cuerpo de la duda pasó por mi mente, y creí que tú sólo habrías podido hacerlo.

Pero no, perdona mi mal pensamiento. ¿Cómo iba yo a comprender que una madre mataría a su hijo, cuando en la casa no estorban ni el gato, ni el perro, ni el televisor?

Ahora, mamá, yo lo sé todo. Se que hay madres que matan a sus hijos antes de nacer. Madre ¿Cómo pudiste matarme? ¿Cómo es posible que hiciste tal cosa conmigo?

¿Pensabas acaso comprar un lavaplatos, o una lavadora con los gastos que yo ocasionaría? El mal consejo que te dieron lo escuchaste antes de oír tu corazón.

Yo, que tenía tantas ilusiones. Y tú me las quitaste todas. Yo, que pensaba ser un buen ingeniero, un patriota, un revolucionario digno y capaz. Hubiera podido ser un buen hijo y un buen padre, pero tú me lo negaste todo.

¿Sabes una cosa mamá?, ayer estuve hablando con Dios y le pedí que, por favor, me aclarase la verdad de mi muerte. Él me abrazó con cariño y me dijo muchas cosas… Las palabras más maravillosas y alentadoras que jamás escuché; las mismas que siempre soñé escuchar en tus labios de madre, cuando todavía esperaba que me arrullaras en tus brazos. Me dijo también, que sólo El es el dueño de la vida, y que nadie tiene derecho, ni poder, para quitarla.

Por mis ojos caían torrentes de lágrimas, pero Dios me estrechó contra su pecho y me susurró tiernamente: «Pequeño mío, si tú no tienes madre, Yo te daré la Mía». Y me llevó a la Virgen, quien me ha dado todo lo que tú me negaste.

Mamá, antes de despedirme de tí, voy a pedirte un favor: Que esta carta que te escribo se la leas a tus amigas y futuras mamás, para que no cometan el monstruoso error que tú cometiste conmigo.

Te envío todo el cariño que hubiera querido darte con mi vida, y te pido te arrepientas de lo que hiciste con…

Tu hijo que nunca nació.
http://www.marialuzdivina.com/docs/ii/dos31.php

Sin duda alguna que todo lo referido debe ser también para el Papá.
Cada frase debería ser APUNTADO TAMBIÉN EL PAPA, el hombre, no es solo tema de la hembra, también es responsabilidad del varón.

Efrén Mayorga

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