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Detente Ana Gabriela; hay que oír la otra verdad.

Efrén Mayorga 22 Dic 2016 - 12:48 CET
Archivado en:

+ Acuerdo: le pedirán –o ya le pidieron– no hacer más escándalo. Dice el reportero
+ En realidad, el conductor era acompañado por su esposa, dicen

Qué hacer cuando una persona y autoridad miente, a sabiendas de que se sabrá la verdad?
Creo que solo se requiere de una respuesta; esa persona, como muchos de nosotros, necesita ayuda, amor y respaldo.

José Ureña, Pepe Ureña, siempre ha sido un pertinaz y serio reportero; que se sepa, en su trabajo de columnista político, sus adelantos informativo por lo general son veraces y descriptivos.

Lo anterior lo digo por lo que el día de hoy publica, en el diario 24-Horas, en su columna “Teléfono rojo”; informa de otra versión sobre lo que la senadora Ana Gabriela Guevara, originaria de Nogales, Sonora y campeona mundial de atletismo y medallista olímpica, dijera que el domingo 11 de diciembre fue arteramente golpeada por cuatro hombres.

De seguro que las autoridades o el tiempo habrán de poner las cosas en su lugar; ya veremos quién tiene la razón.

He aquí lo hoy firmado por José Ureña:

“Ana Gabriela Guevara, la otra versión”
Por José Ureña,
Diciembre 22, 2016 I 1:31 am

Quiso la suerte periodística darme la versión de los presuntos agresores de Ana Gabriela Guevara.

Dista mucho de ser la misma de la senadora del PT.

De hecho es contraria y, según ellos, la legisladora sonorense causó el conflicto.

El domingo 11 de diciembre, por la noche, el tránsito hacia la Ciudad de México era casi de parálisis donde confluye la carretera México-Toluca con vías urbanas

Kilómetro 26.

En la oscuridad, a esa altura, ella quiso adelantarse y, con la inercia del viaje carretero a Valle de Bravo, golpeó levemente con su motocicleta a la camioneta Dodge Voyager, con placas MMU-84-73, del Estado de México.

Enojada, descendió de su unidad, se quitó el casco y, entre insultos y mentadas de madre, golpeó varias veces el vidrio y la carrocería de la Voyager.

Sorprendido, el conductor –cuya identificación reservo para dar oportunidad de lucimiento a las autoridades ministeriales– bajó el vidrio para pedirle cordura y explicarle cómo ella causó el incidente de tránsito.

En lugar de escuchar, Guevara le dio un rozón con el casco en la cara a su fallido interlocutor, quien se sintió agredido y se encendió la mecha.

-Es mentira que fueran cuatro hombres, como declaró ella. La habrían matado –dice uno de los involucrados.

En realidad, el conductor era acompañado por su esposa –plenamente identificada por este reportero–, su hija adolescente y el novio de ésta, también joven y quien, según sus propias versiones, no se involucró.

Versión creíble, porque en ese caso se hubiese dado una pelea múltiple y de peores consecuencias.

Golpes, puñetazos y patadas

¿Qué pasó luego de descender España?

Pues se liaron a golpes.

-Creíamos que era un hombre por la forma en que golpeaba –han confiado en referencia a la fortaleza de la ex medallista olímpica y su destreza para golpear.

En eso descendió de otra motocicleta, una Ducati con placas 2C7BP del Distrito Federal, la acompañante de Ana Gabriela Guevara, identificada como Karina Rincón.

-¡No la golpees, hijo de la chingada! ¡Es una mujer!

Así se detuvo la pelea y, como ella ha declarado, tampoco ellos refieren alguna alusión a su cargo de senadora de la República.

Molestia en la cúpula del PT

La información precedente ha llegado a las alturas e incorporada a la investigación ministerial.

Las autoridades han dado un reporte detallado al PT, cuya Comisión Política analizó el caso el martes por la noche durante una reunión en un hotel de Paseo de la Reforma.

Ahí se dieron otros pormenores.

-Está confirmado: iba ebria o por lo menos con aliento alcohólico –refirió uno de los asistentes, entre quienes se encontraban Alberto Anaya, Gonzalo Yáñez y otros prominentes militantes petistas.

Varios de ellos mostraron molestia porque a la postre, cuando se sepa la verdad, este hecho puede ser adverso para la propia Ana Gabriela Guevara y dañe la imagen del partido.

En condiciones normales, dijeron, ella no debió recurrir a su cargo y menos utilizar al Senado para promoverse, donde todos los coordinadores se solidarizaron con ella para atraer los reflectores.

Acuerdo: le pedirán –o ya le pidieron– no hacer más escándalo.
http://www.24-horas.mx/telefono-rojo-ana-gabriela-guevara-la-otra-version/

Efrén Mayorga

Eventualidades de una ciudad sonorense Con mucho gusto y no menos preocupación acepte integrarme a la blogmanía del periodista digital en su sección del periodista latino, a cuya dirección agradezco la oportunidad brindada; gusto por el placer de escribir sobre el quehacer cotidiano de una comunidad y preocupación por tratar de ser lo más responsable […]

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