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Consideraciones sobre la Libertad de Informar: entre la Censura y la Autoregulación

Ángel Monagas 18 Mar 2006 - 00:20 CET
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Tienes la oportunidad de participar con tus comentarios y criticas, en uno de los fenómenos comunicacionales más importantes, que ha revolucionado la informática y la cibercomunicación, acompañame y juntos hagamos JUICIO A LA NOTICIA CON ANGEL MONAGAS.

Angel Monagas *

«La primera víctima de la guerra es la verdad», es una conocida frase para iniciar intervenciones en recintos académicos, anteceder ensayos periodísticos y hasta matizar discursos políticos, sobre la labor de informar ante una situación inminente de conflicto social, civil o militar, y como reconocimiento de los obstáculos a superar cuando se trata de comunicar los hechos en circunstancias particulares como la guerra misma.

Hiram Johnson, el senador norteamericano que a propósito de la primera contienda mundial del siglo XX la pronunció, jamás imaginó que su observación se convertiría con los años, en una forma incontrastable de describir situaciones en las que la victoria parece lograrse a través de la manipulación de las informaciones y la mentira sobre los hechos, con el objetivo de doblegar a la opinión pública, desinformándola acerca de lo que verdaderamente ocurre.

De ahí la importancia del estudio que el Observatorio de Medios, en el año del referendum si mal no recuerdo hizo publico sobre «La libertad de prensa y la Información veraz en Venezuela”. Del total de comunicadores que pueden estar trabajando en las empresas informativas del país cubriendo temas de orden público, paz, derechos humanos, y otros conflictos en el país, sobre todo lo relativo a las del Poder Político, fueron sondeados una cantidad importante de casos sobre la libertad de prensa y algunos aspectos de sus rutinas periodísticas.

Ante la difícil coyuntura socio política que vive Venezuela, es necesario conocer cual es la apreciación que tienen los periodistas sobre la libertad de informar y la fuerza de los grupos de presión que muchos pueden sentir, en especial en regiones apartadas o provincias, donde cubrir informaciones relacionadas con acciones de los actores políticos puede constituirse en algo altamente peligroso. A su vez, y en otro sentido, existe la circunstancia agravante de que para muchos sectores sociales, la causa principal del deterioro institucional en Venezuela, está en la manera como los medios de comunicación «informan sobre los enfrentamientos y posiciones políticas o sociales y trivializan los hechos».

Aunque legítima la actitud crítica de la sociedad, resulta confusa e injusta a la hora de calificar la labor de muchos comunicadores en Venezuela, que en medio de amenazas y presiones de factores internos y externos al medio, se esfuerzan por informar sobre lo que está pasando en el país. Algún escritor de humor diría son los gajes del oficio.
Libertad de Prensa

La libertad de prensa, el derecho a informar, veraz y oportunamente sigue siendo uno de los elementos más preocupantes. Según cifras del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), 37 fueron asesinados en todo el mundo como resultado directo de su labor en el 2001. Esta cifra supera en 13 el número de comunicadores muertos en el año inmediatamente anterior en parte, por la guerra que se libró en Afganistán, donde murieron 9 periodistas.

El segundo país en la lista, es Colombia con tres profesionales asesinados en el 2001. Este dato es relevante cuando se contrasta con las presiones que reciben quienes trabajan en medios de comunicación colombianos, puesto que de cada 10 consultados, 3.5 reconocieron que en último año han sido advertidos por lo que hacen. En Venezuela, a Dios gracias estamos muy lejos de esta realidad, empero el cambio de roles de los comunicadores para informar u opinar del proceso a protagonistas con ambiciones políticas hace muy difícil a mi juicio establecer un parámetro serio a futuro sobre este particular. Muchas de sus opiniones lejos de mantener un rol de centro, objetivo y equilibrado, se ubica en los extremos contribuyendo al aumento de la tensión social.

Censura o regulación

En medio de la incertidumbre que causa el temor de perder el puesto, o las eventuales injerencias de funcionarios del gobierno, como razones que impiden el libre ejercicio de informar, una gran cantidad de periodistas consultados prefieren ante una inevitable censura, un código de ética del medio o la propia autorregulación. Claro esta la desventaja en este caso, es para el sector del Gobierno, pues la mayoría de los medios de comunicación son contrarios a la manera de actuar del Presidente de la República.

Esta idea se ratifica más adelante al preguntarse de manera directa si al interior del medio se aplica la autorregulación, puesto que la gran mayoría de los profesionales de la comunicación social consideró que sí y además atribuyó el hecho a la convicción propia y la responsabilidad profesional.

En una eventual autorregulación son otros los criterios prevalecientes ante la necesidad de restringir información para conocimiento de la opinión pública. Los propios hechos y no otro asunto, provenientes de la compleja realidad social, son los que deben conducir al comunicador a que en su criterio profesional, decida (autorregularse) por lo que es pertinente y legítimo comunicar de manera abierta y libre para el propio beneficio colectivo (interés público) y no las veladas amenazas encubiertas en autocensura o, enmarcadas en decisiones gubernamentales con la excusa de proteger el interés público. Así lo entiende la mayoría de los que viven del Periodismo, al referirse a la libertad de prensa y el derecho a una Información oportuna y veraz, frente a la iniciativa de la comisión Nacional de Televisión (CONATEL) propuesta en el año 2004, en relación con controlar las informaciones y los hechos reflejados por los medios de comunicación a través de la llamada ley Resorte.

La regulación no hará otra cosa que permitir la escogencia libre y equilibrada de asuntos noticiosos, los cuales no siempre harán parte de lo contingente y espectacular como únicos elementos determinantes en la noticia común, y que precede corrientemente la divulgación noticiosa si se trata de niveles de sintonía y raiting.

Por eso es de gran importancia la presencia de unos códigos de ética para cada medio que sirva de guía a los criterios de regulación. Y aunque un número alto de encuestados reconoce que no lo tiene o no lo conoce, el resto le da toda vigencia al mismo.
Rutinas Periodísticas.

Un asunto de gran importancia para el futuro es el que tiene que ver con su credibilidad social. Más de la mitad de los entrevistados, cree que sí hay credibilidad en las informaciones que ellos emiten de la Venezuela actual. Esto en parte se puede explicar por el tiempo dedicado a la gran difusión de este tipo de noticias en los medios masivos de comunicación. Para muchos comunicadores, quizás el tiempo dedicado puede traducirse en credibilidad, por eso es necesario hacer algunas aclaraciones.

En Venezuela pocas personas ponen en duda la cantidad de tiempo que se destina en los medios para hablar de la Venezuela actual. A manera de ejemplo, tan sólo en un día, un viernes creo u otro día y ante la posibilidad de ruptura de las relaciones entre Venezuela y México, los noticieros televisivos ocuparon más del 65% de sus emisiones del día a revelar detalles de lo que acontecía minuto a minuto en cada uno de los escenarios. Esto se repite en otros hechos similares o no.

Incluso uno de los noticieros en sus principales emisiones, contó siempre con la presencia de uno o varios analistas expertos en el tema, quienes desde el estudio y en directo, trataron de resolver las preguntas de los presentadores quienes por espacio de 50 minutos hablaron de los posibles escenarios de un enfrentamiento o ruptura total de relaciones. Por eso afirmar que los medios no informan sobre lo que ocurre, pueda resultar un tanto ligero. Lo hacen y con vehemencia, hasta el punto de dejar la sensación en la opinión pública de que lo hacen demasiado. Sobre todo cuando se trata de mostrar a un “Estado” “Torpe”, “intolerante” y con visibles muestras de ir hacia un “comunismo”. Aunque ellos lo nieguen señalando que muestran los hechos tal y como ocurre y no que acusan sentimientos, tal y como lo sienten. Cualquier parecido con la campaña desplegada en torno al Viaducto es pura coincidencia.

Otro asunto es el cómo están informando. El ciudadano corriente recibe extensa información sobre las acciones del sector político contrario al Gobierno. El trasfondo es diferenciar que tipo de información se genera sobre el tema y cómo la opinión pública, le califica y cualifica el hecho en sí mismo a partir precisamente, de la información suministrada por los medios de comunicación.

Esa es la naturaleza de lo social de los medios de comunicación. Su mérito y la vez, su mayor responsabilidad. De ahí que se insista en la re-valuación del concepto tradicional de lo noticioso como algo llamativo y efímero. No se puede elaborar contenidos informativos del tipo «emitir para olvidar», como tradicionalmente se ha hecho, porque tal vez pueda causarse un efecto contrario, el efecto «bumerang», al que se refería en días pasados el periodista serbio Zlatko Dizdarevic, porque afectan la credibilidad de muchos periodistas que de manera sincera trabajan para informar profesionalmente. La noticia es “la muerte de uno o más pacientes venezolanos en Cuba” y no las miles de malas praxis médica que ocurren en Venezuela con muertos o lesiones con daños irreparables en algunos casos ( ver casos de las operaciones que realizan cirujanos plásticos Venezolanos y sus consecuencias estéticas). Se le resta valor a la verdad imperante, que a mi juicio no se busca, por el efecto explosivo de la verdad que quiero mostrar si se puede decir de alguna manera. En la Escuela de Comunicación Social, de cualesquier Universidad, suelen decir: “La noticia no es, que el perro muerda al hombre (que es lo que más ocurre) sino aquella de la que “un hombre furioso mordió al perro”.

Esto explica a su vez las opiniones divididas ante la pregunta del efecto producido por el ejercicio del periodismo frente a la misma libertad de expresión, como valor fundamental de la libertad de prensa. Mientras que hay un considerable sector que reconoce que se ha fortalecido la práctica periodística, otro porcentaje igual o ligeramente superior cree que se ha debilitado y un mínimo grupo cree que no ha ocurrido nada.

Derechos Humanos

Otro tema de gran trascendencia para el ejercicio del periodismo, es el relacionado con el tema de los derechos humanos. Ante la inquietud de si el tema recibe un tratamiento interesado por parte de los medios, muchos cree que sí ante un considerable grupo que cree que no. Aquí un sector reducido no sabe o no quiere contestar por que saben que es opinar, con lo que resulta preocupante de todas maneras que haya algunos periodistas que aún no tengan claridad al respecto.

Sin embargo resulta muy llamativo que una gran parte de los periodistas creen necesario elevar la calidad del ejercicio profesional. De nuevo en este sentido, el recurso humano parece ser lo más valioso para recuperar la credibilidad y el reconocimiento social del gremio ante el pueblo. Esto puede resultar de suma importancia incluso para los propios empresarios del medio que deben entender que entre más capacitados estén sus propios comunicadores, la calidad profesional del medio aumentará, independientemente de las inversiones en tecnología que se puedan hacer en el mismo sentido.

Víctimas Invisibles

Un panorama con las características nuestras, para algunos ficticio o mediático, para otro real, debe contar con periodistas que reconozcan la importancia de divulgar y preservar los principios generales del derecho. Son muchos los casos de violación que se comenten por parte de los actores armados y en los cuales se ven involucradas víctimas invisibles o indeterminadas, pueden ser cualesquiera: civiles o militares, la hija del Presidente o de Tomas el bodeguero. Esto parece estar claro en un amplio sector de los periodistas. De hecho gran parte de la información referida al tema de las tensiones existentes, se dirige a cubrir víctimas provenientes de masacres, secuestros o ataques del hampa indiscriminados.

Es una manera de hacer parte del conflicto mismo, no para proteger los intereses de los sectores enfrentados, sino al contrario, para defender a aquellos que no hacen parte de la guerra informal o no declarada entre el Gobierno Nacional y los Medios o gran parte de ellos, pero que se ven envueltos en ella de manera desafortunada y ven en los medios de comunicación, el respaldo de sus quejas y necesidades no resueltas por el Estado. De lo que se trata es de no enrolarse en la guerra con sentimientos propios a menos que estos, vayan en defensa de lo público o de los valores inmanentes a la persona humana, para aclararla y quizás ayudar a resolverla, bajo un modelo real de comunicación política.

Informar para dar puntos objetivos de referencia a la sociedad entera que por razones obvias, no entiende las razones complejas de un largo proceso de resolución de las relaciones Medios-Estado. Este asunto es bien importante, para fortalecer la opinión del ciudadano común, muy vulnerable a los temas conflictivos o escandalosos, aún más, cuando estamos en medio de una contienda electoral en la que las opciones fáciles y llamativas suelen aparecer arrastrando no-solo a los electores, sino también a los informadores que terminan escribiendo sus notas con la idea de que Venezuela no tiene otra opción que la guerra generalizada. Es decir, impulsar una opinión generalizada de soluciones imposibles (si este CNE no sirve, el otro tampoco, que si ganan legalizando indocumentados, o si la Fuerza Armada tergiversa el resultado deformando su papel de custodia y garante del sistema democrático, entre otros temas) pareciera llevar implícito un solo objetivo: En Venezuela solo es factible salir de Chávez por una salida militar o mediante un conflicto armado, o como se ha escuchado últimamente por vía de una Invasión Yanqui, que comience en Territorio Zuliano. “Periódicos” o “Semanarios” de poco tiraje circulan en el Sur de los Estados Unidos como la Florida, alimentando una vieja ambición política, disfrazada de viejo sentimiento o tradición, como es la de crear la REPUBLICA DEL ZULIA, al mejor estilo de Venancio Pulgar. Dirigentes de tradición mediática en el país lo han dicho como Oswaldo Álvarez Paz, por ejemplo. Y con él algunos dueños de Medios han ayudado a generalizar un cuadro cerrado en Venezuela con opciones muy difíciles. El Presidente Chávez, preciso en la información y tal vez previendo un resultado similar a lo que ha sucedido en el resto de América distinto al Norte del Continente, ha dicho sería “la guerra de los cien años…”. Quienes serían las victimas, pregunta interesante y de respuesta muy simple: Al final Todos.
La búsqueda incesante de la objetividad

Las dos últimas preguntas se dirigen a reconocer un viejo problema de la prensa moderna en el mundo entero. El síndrome de la olla montada en primer lugar y el de la información sin confirmar, es un asunto no resuelto aún ni por los directores de los medios ni los dueños de los mismos, aunque paradójicamente reconocido y criticado por muchos de los comunicadores entrevistados al respecto.

La poca tolerancia de los medios a lo que ellos llaman “irrespeto” o violación de la Libertad de Prensa, debe ser proporcional y reflejo del cumplimiento de ellos a este Principio internacional. Cuantos Políticos o personas comunes, son dañados en su imagen con noticias no confirmadas debidamente y cuya única reparación del medio es un derecho a replica pero no en igual sentido y promoción al dado a la noticia original, porque ya es “caliche”. Un aviso aclarando lejos de hacerlo solo profundiza el daño en la injuria recibida. Eso es realmente Informar. Decir lo que yo quiero, sin importar su verdad o falsedad es más importante que el honor, el respeto al nombre, a la imagen de una persona. Peor aún, cuantas de esas “mentiras” son producto de una actitud intencional o interesada del medio o de quien tiene la autoría de la noticia. Porque lógico es, si el Periodista miente a sabiendas de su error, ya no es tal, sino un delito de carácter intencional. Debe el medio ser el tribunal que condene al actor de un hecho, sin conocer el resultado final de una investigación. Sería interesante conocer de cifras concretas de vulneración de este derecho a una Información veraz y oportuna, como por ejemplo: Numero de medios cerrados, periodistas presos, etc.

Una gran parte de los periodistas cree que los medios en Venezuela emiten informaciones sin confirmar. A su vez creen que las causas se reparten entre el síndrome de la “olla montada”, los niveles de sintonía y la prisa en la emisión, en últimas, nombres distintos de un mismo problema.

En un proceso de información inconclusa como el que vive Venezuela ante muchos aspectos de su conflicto interno, con la presión ineludible de una espiral de hechos que por su inmediatez y magnitud, generan una creciente tensión en las salas de redacción y emisión de radio y televisión produciendo a la vez, un reacomodamiento forzado de las agendas temáticas de los periodistas que elaboran los contenidos informativos, es necesario insistir en los riesgos de este síndrome que no hace otra cosa que restarle credibilidad a los medios de comunicación y capacidad de reflexión a las personas que están detrás de las noticias.

Nada más peligroso para los medios de comunicación nacionales y regionales que luego, pueden ser señalados injustamente por su sociedad, como los culpables de una impredecible situación, que no produjeron ellos, pero que tampoco hicieron nada para transformarla y que en muchos casos, motivaron o agregaron los elementos fundamentales para su gestación.

Finalmente es válido recordar una frase de JOHN MOODY, vicepresidente del Fox NEWS CHANNEL a propósito de la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo a fines del año pasado, la cual puede cobrar vigencia ahora para los propios medios Venezolanos: «Cubrir la guerra de Afganistán es como describir un gato negro en una habitación a oscuras». Resulta cuesta arriba establecer responsabilidades en un País, donde la prensa como Grupo económico y político, esta decidido a llegar hasta el Final en este Guerra no declarada contra el Gobierno Nacional. Parafraseando un viejo refrán venezolano “quien cosecha vientos no puede sino cultivar tempestades”. Los medios se quejan de las respuestas recibidas a sus acciones encubiertas mediante lo que ellos llaman “el libre ejercicio de la profesión”. Revisemos los dogmas, los ejemplos, la historia, asumamos las culpas que nos tocan a cada uno y pudiéramos concebir una relación sería de opinión pública y Gobierno. ¿Debe el Estado ser indiferente ante la cotidianidad de la opinión publica generada de manera interesada por medios de comunicación, ligados a actores de la vida política contrarios al Gobernante de Turno? ¿Debe el Estado so pena de incurrir en abuso de derecho permitir el ejercicio del periodismo ilimitado, para escribir lo que quiera, sobre quien quiera, no importando su veracidad?

El gato al que se refería MOODY no existe, puesto que no es más que mi propia imagen reflejada en una sombra generada por el tamaño de las proporciones de las verdades que digo o quiero decir. Distinga usted quien es más vulgar o grosera en una pelea de comadres de barrio.

En el mundo del derecho, y en el quehacer periodístico, es lícito luchar por sobrevivir. Yo Gobierno, tengo derecho a profundizar el modelo ideológico de mi gobierno de acuerdo a los principios legales existentes. Yo, Medio debo informar y opinar, de acuerdo a mis valores sobre lo que ocurre y no sobre lo que yo quiero que ocurra, que es otra cosa. Decir que hacen y dicen los protagonistas y no jugar a ser la estrella de la película.

Ángel Monagas

Nacido el 12 de Mayo de 1963, Angel José Monagas ha sido Productor, locutor y comunicador de varios programas de radio desde 1983, Donde se destacan. «La voz de las Fuerzas Armadas» (Radio Mara), “El Zulia Primero” (Radio Calendario 1020 AM), “Sociedad Civil en Acción” (Radio Lumen 2000 – 1380 AM), “Ni Tan Serio” (104.5 […]

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