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GRAVITY

Carlos Pecker 10 Oct 2013 - 08:54 CET
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Me siento en la primera fila, justo en el centro, me coloco esas gafas espejadas y miro atrás, parecemos un videoclip de Kraftwerk. De lejos se oye una voz en medio del espacio que se acerca a primer plano, es George Clooney y su humor cítrico que me revuelve un poco las tripas. Colgada de una nave aparece una Sandra Bullock nada sensual arreglando ese cacharro blanco, una nave espacial que cuesta millones de dólares. Una película que se sumerge en la soledad del ser humano a 36.000 Km. de distancia, donde cualquier fallo puede ser letal, especialmente si una nube de piezas metálicas desordenadas te rodea como cuchillos asesinos que rotan sin cesar hasta clavarse en un cuerpo vivo o muerto.

Clonney arriesga su vida agarrado a una cincha que le puede salvar o lanzar al infinito más oscuro. Incluso sin afeitar es más interesante que una Bullock con piernas de camionero. Pero esto es lo de menos, la fuerza de los personajes te aplasta en la butaca mientras esquivas los objetos que salen de la pantalla directamente al centro de tu cerebro. Si el guión tiene deslices exageradamente provocadores, donde con un extintor puedes cambiar el rumbo de tu existencia, la técnica es soberbia, con movimientos de cámara que pasan de mostrar la esfera de la tierra con un amanecer perfecto, al interior del casco donde se inspira el poco oxígeno que queda para sobrevivir, con el vaho de la respiración acelerada agarrado a la visera espacial.

La música de Steven Price es impactante, como los bruscos silencios que acompañan los cambios de sensaciones. De Oscar los efectos especiales, que son la última percepción para sufrir en tu piel el miedo, el pánico y la tensión que quiere Alfonso Cuarón, director y guionista, que consigue que no estés en paz contigo mismo ni siquiera un minuto. Cuando lloras la última lágrima por la cara seccionada en dos de un astronauta, te pierdes la siguiente vibración de la ISS despedazándose como una torre de naipes en medio de un huracán.

Los amantes de la ciencia-ficción tenemos un nuevo espejo en donde atravesar lentamente las temblorosas manos, con las venas burbujeando sin cesar, para perder por fin cualquier vínculo con la repudiada Tierra: Gravity.

Carlos Pecker

Estudié en la primera promoción del IORTV en la rama de realización, con profesores de la categoría de Josefina Molina o Ramón Gómez Redondo, y después me licencié en Ciencias de la Comunicación en la UCM. Actualmente estoy terminando la Tesis doctoral. Empecé mi experiencia laboral en el cine a los 17 años de la […]

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