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En defensa de las televisiones autonómicas

Carlos Pecker 07 Nov 2013 - 15:14 CET
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La información de las televisiones autonómicas es fundamental. Las cadenas generalistas, tanto públicas como privadas, solo se ocupan de noticias nacionales e internacionales, pero la enorme cantidad de información local y de proximidad de cada autonomía e incluso de cada pueblo no existe para estos medios.

Cerrar una cadena autonómica de la categoría de Canal Nou es una absoluta aberración, y decir que es porque sino habría que cerrar hospitales o colegios es una demagogia barata y más falsa que las promesas de los políticos cuando dicen que «hacen lo que pueden». Lo que sí que hacen es no solucionar los problemas y cerrar televisiones y empresas sin buscar camino alguno para hacerlas viables, claro que para eso hay que tener dos dedos de frente y ganas de resolver las cosas.

Es cierto que en este tiempo de crisis, que también podían haber gestionado mejor, hay mucha gente a favor de cerrarlo todo, en especial empresas públicas como las teles autonómicas, y que quizás los sindicatos tendieron mucho la cuerda. También es verdad que habría que haber contenido más el gasto y no haber sobredimensionado la plantilla, cosa que paradójicamente hicieron los que ahora quieren cerrar Canal Nou, pero nunca debieron llegar hasta esta situación, por supuesto.

Las televisiones autonómicas son esenciales para la información, la educación, y el mantenimiento de las costumbres y de la cultura de cada zona de España. Si desaparecen, la opinión de los habitantes de los miles de pequeños pueblos del país dejará de existir, a no ser por algún asesinato cruel o un desastre metereológico. Se restrigiría la libertad para informarse de los acontecimientos de tu ciudad o de tu autonomía y se volvería a una única información general para todos, mucho más fácil de dirigir y manipular, claro.

Después de 24 años de vida, RTVV parece que llega a su fin. Su licencia de emisión pasará sin duda a algún lacayo que siempre oiga y respete la voz de su amo antes de hablar. Quien puede salir beneficiada es TV3, que puede volver a verse en la Comunidad Valenciana en el momento en que Canal Nou vaya a negro.

 La situación actual de los trabajadores es kafkiana. Los que se fueron tienen que volver y devolver la indemnización que ya no tienen para que les echen al poco tiempo. No hay a quien dirigirse para reingresar porque toda la directiva ha dimitido. Los que echaron puede que cobren 45 días por año y los que se quedaron solo 20.

 El gobierno no midió las consecuencias ni las posibles salidas al ERE. No tenía nada previsto y lo más fácil fue cerrar la cadena y a correr. Ahora se está funcionando en plan asambleario y los propios trabajadores se autogestionan y llevan las riendas de la programación.  En fin, todo es un auténtico caos. 

La solución ahora parece más complicada que nunca, debido a la readmisión de los que echaron en el ERE y a las enormes deudas contraídas durante muchos años de mala gestión. Como siempre quieren que los trabajadores paguen por las chapuzas que hicieron antaño los políticos de turno y cerrar Canal Nou con los datos de las pérdidas acumuladas pero, ¿qué pasó con el dineral que acabó en las empresas de la Gürtel?, ¿y con el despilfarro dedicado a la F-1?, ¿y la ruina que supuso la construcción del aeroperto de Castellón?, ¿y con las constantes informaciones de empresas corruptas relacionadas con los políticos de esta Comunidad?. Y dicen que es por no cerrar colegios. ¡Venga ya!

Lo que tienen que hacer todos es solucionar el problema, gastar menos dinero y reducir paulatinamente la deuda, equilibrar la plantilla y hacer un plan de viabilidad a corto y medio plazo, buscando fórmulas de financiación para que en la Comunidad Valenciana haya una televisión dirigida por profesionales que no estén puestos a dedo y controlados por el poder político, y seguir emitiendo e informando de lo que ocurre en su maravillosa tierra.

Lo demás es no saber enfrentarse a los problemas y acabar con la esperanza de cientos de trabajadores en un momento en el que todos tenemos que apoyar a las empresas de los medios de comunicación, que están pasando ahora por el peor momento posible, incluidas las televisiones autonómicas, que siguen teniendo un modelo público plenamente vigente.

Carlos Pecker

Estudié en la primera promoción del IORTV en la rama de realización, con profesores de la categoría de Josefina Molina o Ramón Gómez Redondo, y después me licencié en Ciencias de la Comunicación en la UCM. Actualmente estoy terminando la Tesis doctoral. Empecé mi experiencia laboral en el cine a los 17 años de la […]

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