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Blue Jasmine

Carlos Pecker 14 Nov 2013 - 19:55 CET
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Si cuando acaba una película tienes ganas de seguir escuchando historias de su protagonista, sentada en un viejo banco de cualquier parte, es que el argumento es interesante y está bien construido. Esto es lo que ocurre en Blue Jasmine, la última gran película de Woody Allen.

Una comedia ácida, con tintes de humor negro, que ridiculiza de nuevo a esa sociedad hipócrita de una clase alta que te adora cuando estás arriba pero que te hunde sin pensarlo si no cumples las normas no escritas de su falsa vida.

Lo importante no es que seas corrupto, sinvergüenza o un auténtico chorizo a lo español, tan de moda últimamente, sino que sencillamente no te pillen en tus chanchullos.

El excelente trabajo de Allen, tanto de director como de guionista, se supera a la hora de dirigir a los actores, de los que resalta sin duda una soberbia actuación de Cate Blanchett, Jasmine, que se dirige imparable a por el Oscar. Digno de resaltar también la fotografía del guipuzcoano Javier Aguirresarobe, uno de los mejores directores de fotografía del mundo.

Jasmine tiene dos caras, por un lado es una princesa de cristal, glamurosa, elegante, sensual y clasista; pero por otro es una auténtica fracasada, neurótica, cornuda, paranoica y arrodillada ante su marido triunfador. El caso es que todo se quiebra y termina visitando a su hermana Ginger, que es pobre, obrera, no muy agraciada, y tan solo vive de su trabajo de cajera en una chavola de San Francisco con un novio macarrilla, una humillación para una dama de la oligarquía.

Os aconsejo este largo tan solo por ver la interpretación de Blanchett, que borda su papel, pero la verdad es que también es genial y acertada la manera que tiene Woody Allen de mostrar cada detalle de las diferentes clases sociales neoyorquinas, con sus mil matices y un detallado estudio de cada personaje, aunque supongo que esto le saldrá de dentro como si tal cosa, después de tantos guiones que se basan en historias de la gente, de una sociedad hipócrita que ensalza estúpidamente a los parásitos amorales que viven del trabajo de los demás.

Carlos Pecker

Estudié en la primera promoción del IORTV en la rama de realización, con profesores de la categoría de Josefina Molina o Ramón Gómez Redondo, y después me licencié en Ciencias de la Comunicación en la UCM. Actualmente estoy terminando la Tesis doctoral. Empecé mi experiencia laboral en el cine a los 17 años de la […]

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