A pesar de estar agotados, alguien dice que disfrutemos de ver el millón de estrellas que nos arropa. Echamos de menos a nuestro cariñoso astrónomo y titiritero Javier Armentia. Estamos tumbados frente al universo y vemos un mundo ideal de luces tintineantes con lenguas blancas atravesándolas, como cuando nuestro profesor nos enseña a leer la orgía de formas que recorren el cielo. Es un momento mágico que nos hace recordar que estamos en la Ruta BBVA y que aquí todo es posible.
Bajan al cabo de una hora Zacarías y Ñeque. Hablan con Luna y éste a su vez nos comenta la cruda realidad: Zacarías no tiene ni idea de dónde están los colectivos. Conecto mi pequeña Sony e ilumino la cara de Jesús con la linterna para grabar esta importante información. Estoy helado. De repente varios periodistas me increpan que filme en esta situación límite. Raramente me enfado en la vida, pero que mis propios compañeros me digan que no haga mi trabajo me parece muy fuerte y me mosqueo un poco. Quizás el periodismo ha cambiado y no me he enterado. Pero el tiempo me dio la razón.
Filmo una conversación surrealista entre Luna, Ñeque y Zacarías, que al final reconoce que se ha perdido en la noche oscura. Por lo visto han subido dos montañas y un glaciar y no han visto ni a su sombra. Gracias a Dios estamos con Luna que tranquiliza a todos explicándonos que retrocedemos a la cabaña de llamas, hacemos un fuego de campamento y llamamos por el teléfono satelital a la policía de montaña para que vengan a rescatarnos. La confianza en Zaca ha terminado. Bajamos y nuestra estancia en la cabaña es maravillosa. No porque fuese cómoda precisamente, sino porque en esos momentos tan difíciles es cuando la solidaridad entre todos forja los caracteres y valores de estos jóvenes aventureros.
Alonso Gómez y Juan Albero son nuestros chicos de material que se encargan de encender una hoguera que caliente nuestros fríos cuerpos. Los demás vamos trayendo ramas y leños. Cuando las llamas son altas cojo la cámara y grabo el ambiente. Hay tres habitaciones. Repartimos la paja que hay en una de ellas para hacernos auténticas camas acolchaditas. El problema es que el suelo son piedras irregulares que se clavan en la espalda. Pero bueno, no todo puede ser perfecto.
Entro en la habitación de la derecha y ahí están las ruteras juntitas acoplándose como pueden. Cuando les encuadro, más de una me increpa para que no les grabe con esas pintas. Lógicamente sigo haciendo mi curro, a pesar de estar con los dedos contraídos y con ganas de volver al fuego.
Luego visito a los expedicionarios de la habitación de la izquierda. Allí está el monitor Pedro organizando a los aventureros como puede. Es un monitor excepcional. Nada más entrar me encuentro un mantelito amarillo (una capa de agua Panama Jack) en el centro con todo tipo de comida: plátanos, galletas, cereales… cada uno da lo que tiene y lo reparten como buenos hermanos, que es lo que son en estos momentos tan inolvidables. Se tapan con mantas térmicas, con las banderas, uniéndose unos con otros e intentan dormir un poco. Voy preguntándoles cómo están y les veo flojos de fuerza pero fuertes de mente, que es lo más importante.
Salgo a la hoguera y veo a Luna hablando con la policía de montaña por el celular satelital. Tiene un GPS y les da las coordenadas. Le pido que me explique la situación y está muy clara: hay que dormir o descansar y aguantar hasta que llegue la policía de montaña.
Por último entro en la pequeña habitación central donde estamos los periodistas y me acoplo en la esquina derecha rodeado de las cámaras de Tamalito, Ñeque y la mía. Rocío Gayarre, la jefa de prensa, me ve que estoy congelado y me abraza fuertemente. Al lado está José María Coto, redactor de TVE, que siempre tiene una palabra de ánimo. También está Alfredo Sánchez Toledo, técnico de TVE, al que llamamos a partir de entonces MacGyber por su facilidad de arreglarlo todo con nada, como cortar el viento frío de la noche que entra por la ventana con una manta térmica. Lo mejor es que los dos están siempre contentos. ¡Da gusto!. También están David de Marca, Ignacio Gil de ABC, Jon Ariztimuño de Antena 3, Marta Belver de El Mundo, Mario Borrego de RNE, Colina, Iñigo de la Quadra y Jaime Santirso de la Ruta, y alguno más que no me entero, porque a pesar del frío y las piedras estoy tan cansado que me quedo dormido como un angelito, no sin antes hacer unas tomitas de los periodistas del Quehuisha.
¿Llegará la policía de montaña a rescatarnos?. ¿Podremos volver a los carros algún día?. Por de pronto nos levantamos a las 4.00, ya es media noche y no hemos parado de subir y de bajar montañas. En el quicio de la puerta veo el ala del sombrero de cuero de Zacarías iluminado por las llamas que intermitentemente me dejan ver también su rostro serio y curtido por el más puro aire peruano.
¡¡¡Mañana más!!!
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