Un film que debería ser profundo y existencialista y en cambio es más simple que el asa de un cubo y no logra captar la atención del espectador más de 5 minutos seguidos.
Como reza el título es, supuestamente, la última sesión del creador del psicoanálisis con el escritor C. S. Lewis en el arranque de la Segunda Guerra Mundial, donde se mezclan relaciones lésbicas con las de padre e hija o la de joven con una milf, todo ello con una gran dosis de naturalidad pero, a la hora de la verdad, casi todos están como un cencerro.
Una pena porque el tema esperaba que fuese mucho más interesante pero el director Matt Brown consigue que sea un auténtico `descojono´.
Aun así merece la pena por la brillante actuación de Matthew Goode y, sobre todo, de Anthony Hopkins. Sin ellos ya hubiese sido mortal.
2 **
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