El pasado sábado tuvo la oportunidad de asistir en directo a la transmisión de “El Carrusel”, el programa deportivo de los fines de semana de la Cadena SER. Como amante de la radio, pude disfrutar viendo cómo se hacía un programa mítico en la historia de la radiodifusión española. Para mí, el secreto de su éxito, está muy claro. No hay nada mejor para un programa que lo compongan un grupo de amigos que se lo pasan bien mientras trabajan. Yo vi con mis ojos cómo Pepe Domingo Castaño, Paco González y compañía disfrutaban haciendo lo que les gusta y eso, sin duda, se transmite a los oyentes, que participan de su diversión.
Es un espectáculo ver a Pepe Domingo Castaño haciendo cuñas publicitarias. Si cantaba la canción de la vaca lechera, se sacaba un cencerro de no se sabía donde. Si decía que tenía la foto de un tractor en la cartera, porque lo lleva en el corazón, realmente era así. Parecía un mago que sacaba conejos de su chistera. Y de ello hace partícipes a sus compañeros, que le acompañan haciendo los coros en todas sus bromas, así como el propio público presente en el estudio. El otro día habríamos allí sólo una doce personas, pero en todo momento trataba de que nos metiéramos en el programa.
Espero que en plena vorágine de avance tecnológico en los medios de comunicación, en dónde todo tiende hacia la digitalización, jamás desaparezca un espacio tan entrañable como es la radio. Ciertamente, la radio tiene un cierto componente artesanal, con sabor a viejo, y a mí eso me gusta especialmente. No hay duda de que la televisión es el principal medio de masas y como tal todo está enfocado al espectáculo. Pero precisamente por eso, a veces parece que todo en ella está excesivamente programado por un estricto guión del que nada puede escapar. Eso no sucede con la radio, donde realmente lo único necesario para que funcione es un micrófono y una voz.
Una voz que te acompaña mientras lees un libro o planchas una camisa. O una voz que te hace vibrar los fines de semana con los goles del equipo de tus amores. ¡Larga vida al “Carrusel”y a la mágica radio!
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