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¿Va a callar el mundo ante el horror iraní?

Miguel Ángel Malavia 06 Sep 2007 - 13:51 CET
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¿Va a callar el mundo ante el horror que acaece en Irán? Ayer varios medios distribuyeron las imágenes de varias personas cuyo cuello roto colgaba de una grúa. No sé lo que hicieron… ¡pero es un auténtico horror! No obstante, ¿qué se puede esperar de un país que aplica la pena capital por la comisión de los “delitos” de tráfico de drogas, adulterio y homosexualidad? Es un régimen bárbaro, despótico y asesino. Y lo sabemos todos. Sin embargo, no veo manifestaciones de condena, declaraciones institucionales… no veo nada. Sólo veo que el mundo parece dormido ante el horror.

Puedo entender que Zapatero siga ensoñando con su utopía de la ‘Alianza de Civilizaciones’ o que Zerolo se calle porque le da miedo Irán y prefiera defender los derechos de los homosexuales polacos, aquellos a quien nadie mata por ser lo que son. Pero, ¿dónde está el clamor popular? Hoy, en el planeta Tierra no se debería hablar de otra cosa. Es algo dramático. Aquí, nos manifestamos por el fútbol o porque no se deja fumar en los bares, pero no movemos un dedo porque hay personas que son colgadas de una grúa.

Desde este humilde espacio pido que el Gobierno de mi país exija oficialmente explicaciones a Irán. ¿No se supone que somos aliados? Pues díganle al dictador de Ahmadineyad que no queremos saber nada de él mientras en su país domine la brutalidad. No es una exageración. Yo no lo viví, pero he estudiado Historia y sé que a la España del dictador Franco se le cerraron en ocasiones las fronteras de sus países vecinos. La última, un mes antes de su muerte, en octubre de 1975, con motivo del fusilamiento de varios etarras.

Por favor, no callemos ante la lapidación de las adúlteras ni ante el ahorcamiento de los homosexuales. Como tampoco permitamos que en ningún país del mundo (como en el caso de EEUU y muchos otros países supuestamente baluartes de la civilización) se acabe con la vida de los violadores o los asesinos. Hay otras soluciones. Digámoslo alto y claro: ¡No a la pena de muerte! Lo podremos conseguir o no, pero no nos callemos. Que nuestros hijos no nos puedan echar en cara lo que los hijos de la Alemania post bélica pudieron expresar a sus padres ante el silencio o el aplauso a Hitler.

Miguel Ángel Malavia

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito ‘Retazos de Pasión’, ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno’ y ‘La fe de Miguel de Unamuno’.

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