Normalmente dirijo estas líneas a quien quiera leerlas. Pero hoy no. Hoy sólo escribo para ti. Para María José. Para la persona que dentro de unas horas, hará cinco años, me hizo la persona más feliz del mundo. Ese día me dijiste “sí”. Y desde entonces hemos tenido un lustro de ilusión, alegría y amor.
Esto sólo es para ti. Esto es para mi niña, aquella morenaza de infinitos ojos marrones; que tan bonitos son cuando están melancólicos como cuando están estallantes de plenitud. Esto es para tus labios, dulces, increíbles. Y esto es, cómo no, para la piel más suave del mundo, la tuya.
¿Cómo voy a olvidar todos y cada uno de los momentos vividos junto a ti? ¿Cómo voy a perder en la memoria aquello que me ha dado todo? Al igual que nunca dejaré pasar los instantes, fugaces y eternos, que aún nos quedan por disfrutar. Si está claro, tú y sólo tú eres la mujer de mi vida… Una cosa tengo por segura: nunca, jamás, tendría alguien que me entendiera, que me hiciera reír, que me amara… tanto como tú. Y por ello le doy gracias a Dios todos los días.
Gracias por cinco años de inmensidad, por este primer capítulo en esta historia de amor que es la nuestra. Ya sabes que desde hace un tiempo me dedico a recopilar amores de Historia. Por eso hoy, sólo para ti, quiero recordar aquella que nació un 20 de diciembre de 2002 en Alcalá de Henares.
También quiero susurrarte al oído, solos tú y yo, lo que te digo todos los días: Te quiero.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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