
Hay días en que tengo claro que el mundo se ha vuelto loco. Días, como hoy, en los que sé a ciencia cierta de que vivimos en una sociedad que, a veces, se muestra como profundamente enferma. ¿Qué se puede decir cuando la dirigente del PP vasco, María San Gil, casi ha sido linchada hoy por un grupo de independentistas gallegos que querían impedirle que diera una conferencia en la Universidad de Santiago de Compostela? ¿Qué se puede decir cuando esta gente se ha dedicado a llamarla cosas como “fascista” o “terrorista”?
¡Terrorista a ella, que le mataron a Gregorio Ordóñez, su amigo y maestro en el PP, en la mismísima cara! ¡Terrorista a ella, que va todos los días con escolta para evitar que la asesinen! ¡Terrorista a ella, que ha sacrificado toda su vida y la de su familia por defender pacíficamente las ideas en las que cree! ¿Qué se puede decir, en definitiva, de estas “personas” que mientras amenazaban a esta vasca de raza daban “vivas” a Segi y Jarrai, organizaciones ligadas a ETA?
Normalmente no uso estas palabras en mis escritos… estoy en contra de los insultos… creo que invalidan todo argumento… posiblemente me arrepienta al momento… pero voy a decir lo único que me sale ahora mismo del corazón: ¿Qué son esta gente? ¡Unos hijos de puta!
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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