
Los bastardos de siempre han hecho lo único que saben hacer: matar. Hoy ha sido asesinado en Mondragón el ex concejal socialista vasco Isaías Carrasco. Por la espalda. Destrozándole la cabeza. Su mujer y sus tres hijos sólo pueden verle ya muerto. ¡Que hijos de puta!
A dos días de las elecciones quieren condicionarnos, atemorizarnos, enfrentarnos. Quieren decir: “aquí estamos nosotros”. Como desde hace cuarenta años… Sin embargo, no va a ser así. No puede ser así. Después de una legislatura marcada por el enfrentamiento entre el PP y el Gobierno (yo mismo he manifestado aquí con claridad mi opinión en este tema), estos dos días que quedan hasta el domingo no han de suponer sino el más absoluto silencio en honor de Isaías. Por mucho que alguien pueda defender el diálogo con ETA y otro la lucha sin cuartel frente a la banda, de aquí al domingo no es el momento de incidir en ello. Todos sabemos (o creemos saber) cómo piensan los distintos partidos en este tema. Por lo tanto, que cada uno vote al que le convenga. Sin más. Sin vociferaciones ni grandes gestos, sino con sobriedad y contención.
Los asesinos no pueden vencer. Sin embargo, si en estas 48 horas se repite un ápice de la tensión que se despertó hace cuatro años, sí lo habrían conseguido. Somos una gran nación. Somos una democracia. Somos mejores que ellos. Y vamos a ganar. Salvo que les sigamos el juego a los hijos de puta que asesinan por sus “ideales”.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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