Al final está pasando lo que me temía. Ciertos medios, de uno y otro lado, están tratando de sacar rédito electoral del brutal asesinato de Isaías Carrasco. Menos mal que la sociedad no está respondiendo y estos nauseabundos intentos están quedando en la nada.
Unos y otros, otros y unos, están siguiendo un juego vil y miserable. En unas webs y emisoras radiofónicas se da a entender encubiertamente (cobardemente) que la culpa la tiene Zapatero por haber negociado con ETA. Y en otros espacios similares se está destacando que el PP está tratando de romper la unidad de todos los partidos en este momento dramático. En el fondo, ninguno de estos medios está pensando en la familia de Isaías, la verdadera perjudicada en el día de ayer.
Hoy no es el día de la política. Hablemos mañana todos con el voto, con el verdadero instrumento popular en la democracia. Limitémonos todos a guardar respeto por la familia del fallecido y por la memoria del mismo. No permitamos que ETA gane, una vez más, la batalla. Porque no seamos ilusos: ¿qué buscaba ETA matando a un ex concejal socialista dos días antes de las elecciones? ¿No buscaría precisamente esto, condicionarnos, enfrentarnos? Si caemos en este juego será cuando estemos derrotados.
La victoria está a nuestro alcance: Honremos a la víctima del horror como merece, no nos dejemos condicionar, no nos enfrentemos y votemos mañana. A quien queramos. Hoy no es el día de debatir sobre ETA. Todos sabemos el camino que ofrece cada partido para acabar con esta lacra. Han sido cuatro años en los que todos se han retratado con claridad, por lo que no hay espacio para la sorpresa. Optemos en conciencia por el método y el partido que más nos convenza y ya está. Actuemos con sobriedad y dignidad. No dejemos que las hienas asesinas nos envuelvan en la dialéctica del enfrentamiento cainita. No nos dejemos ganar por los miserables que hacen trampas. Somos mejores y vamos a ganar.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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