
A poco menos de tres horas para que se cierren las urnas, me la juego y enuncio mi pronóstico: las elecciones generales de 2008 las va a ganar Mariano Rajoy Brey.
¿Y por qué digo esto? Porque según los avances de participación, el porcentaje de votantes está casi al mismo nivel de las pasadas elecciones (un 40’46% frente al 41’02% de 2004 a las 14.00 horas). Sé que voy a contracorriente, pero al contrario de lo que afirman la mayoría de los analistas políticos, yo creo que este altísimo nivel de participación no se da por motivos ordinarios y no va a favorecer al PSOE. Me explico. En las elecciones de 2004, muchísima gente que no pensaba votar se movilizó por el 11-M. Aunque no esté de acuerdo en las causas que entonces lo provocaron (se estableció el trinomio “atentado-guerra de Irak-culpable PP”), lo cierto es que en mucha gente hubo un clamor anti Aznar. Y le dieron una patada a Aznar en el culo de Rajoy.
Hoy, cuatro años después, no veo que haya un entusiasmo increíble entre los fieles de Zapatero, como sí pudo haber en los primeros años del felipismo. Por ello, el que se movilice tanta gente como hace cuatro años en unas circunstancias no tan dramáticas (a pesar del horrible asesinato de Isaías Carrasco), creo que es más un voto anti que un voto pro. Zapatero ha abierto demasiados frentes en una sólo legislatura, ganándose una antipatía fuera de lo normal en muchos colectivos de la sociedad española (muchos miembros de las víctimas del terrorismo, de la Iglesia, de las comunidades autónomas perjudicadas por Estatutos como el catalán, etc). Hoy son muchos los que han tomado al pie de la letra uno de los lemas socialistas en esta campaña electoral, ‘Vota con todas tus fuerzas’, y han dado un golpe metafórico en la cara de Zapatero, en forma de urna, a la hora de votar…
Además, pienso esto por los datos. Comprobando el porcentaje de voto a las dos de la tarde por comunidades autónomas, observo que si la media nacional ha sido de un 40’46%, algunas de las comunidades en que se ha superado la media son feudos populares, como Madrid (41’67%), Castilla y León (41’85%), Navarra (42’72%), Murcia (45’74%), La Rioja (45’81%) o Valencia (47’57%). En cambio, en territorios en los que supuestamente va a dominar el PSOE, como Asturias (38’39%), Cataluña (39,31%) o el País Vasco (37’30%), la media de voto baja respecto al conjunto nacional. En esas cifras puede estar un número muy importante de escaños… que podrían dar la victoria a Rajoy.
Sé que decir esto me puede dejar en ridículo dentro de cuatro o cinco horas, cuando ya sepamos lo que se esconde detrás de tantos millones de votos. Pero aún así, me la juego. Creo que, analizando los fríos datos y tomándole el pulso al sentir de la gente de a pie que está acudiendo hoy a votar, va a haber una gran sorpresa que muchos ni siquiera contemplan.
Por último, ahora sí que sin datos objetivos a los que amarrarme, dejo escrita una simple intuición: Rosa Díez va a obtener un escaño por Madrid y UPyD va a estar presente en el Congreso de los Diputados. No escondo que tal vez esta sensación esté condicionada por mi íntimo deseo, pero así quiero reflejarlo antes de que se sepa con certeza lo que pasará. Creo que España necesita un partido de izquierdas que proponga la regeneración democrática, con la reforma de la Ley Electoral y con una Justicia verdaderamente independiente. Con estos principios seríamos más democracia de lo que hoy somos: la soberanía nacional estaría mejor representada, no dependeríamos tanto del chantaje de los partidos minoritarios y contaríamos con una verdadera separación de poderes.
Sea como sea, el pueblo español está hablando. Dentro de poco sabremos qué es lo que ha dicho.
MIGUEL ÁNGEL MALAVIA
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