El articulo fue publicado por KHALED ABU TOAMEH (Palestino) en GATESTONE.
El Dr. Fadel Ashour, psiquiatra [Palestino], profesor de ciencias del comportamiento y analista político, ha descrito en términos inusualmente francos el daño psicológico, social y político causado por Hamás y su ideología, la cual se basa en principios islamistas, el rechazo a la existencia de Israel, la lucha armada y el establecimiento de un Estado palestino islámico en su lugar.
Su mensaje es urgente: Gaza no puede reconstruirse simplemente levantando nuevos edificios, reparando carreteras o proporcionando ayuda humanitaria. Es necesario reconstruir toda la mentalidad de los palestinos.
«A lo largo de 20 o 25 años [bajo el gobierno de Hamás], se instauró una cultura que normalizó la violencia, la legitimó y glorificó la muerte como si fuera un medio de supervivencia. Esto es extremadamente peligroso para toda una generación que creció saturada de esta cultura». — Dr. Fadel Ashour, psiquiatra palestino, entrevista en Jusoor News, 13 de septiembre de 2026.
«Una sociedad que quiere ganar alcanza la victoria construyendo, no a través de la muerte y la violencia… Cuando se abre una escuela o una universidad, eso es una victoria. Cuando se construye una sociedad próspera que no empuja a sus jóvenes a huir, eso es una victoria. Convertir sus vidas en un infierno del que todos quieren escapar es una derrota». — Dr. Fadel Ashour, entrevista en Jusoor News, 13 de septiembre de 2026.
Si se considera a Hamás simplemente como otra facción política, la comunidad internacional seguirá tolerando a un grupo terrorista, negociando con él e incorporándolo al sistema político de Gaza.
Sin embargo, si desde el principio se entiende a Hamás como una organización armada islamista que creó una sociedad paralela y supeditó los intereses de Gaza a su ideología y objetivos militares, las implicaciones políticas serán totalmente distintas.
«Ellos [los líderes de Hamás] tomaron el control total de la economía de Gaza. Aplastaron a la clase comercial y se convirtieron ellos mismos en los comerciantes, los importadores y los recaudadores de impuestos… Explotaron a la sociedad de manera parasitaria». — Dr. Fadel Ashour, entrevista en Jusoor News, 13 de septiembre de 2026.
«Hamás controlaba la ayuda externa que llegaba, apropiándose de ella y vendiéndola para financiarse… En medio de la muerte y la pobreza extrema, buscaban financiarse a costa de las súplicas de ayuda realizadas en nombre del pueblo… Los grupos fundamentalistas como este están obsesionados con dos cosas: conseguir dinero y lograr esa imagen televisiva para sus medios de comunicación». — Dr. Fadel Ashour, entrevista en Jusoor News, 13 de septiembre de 2026.
Lo importante es el panorama general que presenta Ashour: un grupo terrorista islamista que afirma existir para el pueblo palestino se ha convertido, en cambio, en un instrumento para controlarlo, explotarlo y adoctrinarlo.
Su análisis debería ser de visionado obligatorio para cualquiera que negocie con Hamás. La cuestión no es si Hamás entregará algunas armas o aceptará un acuerdo político temporal. La cuestión es si Gaza podrá desarrollar alguna vez una cultura política y social fundamentalmente distinta mientras la ideología de Hamás permanezca arraigada en su sociedad e instituciones.
Ashour advierte a la comunidad internacional que no cometa el error de creer que el problema de Gaza puede resolverse simplemente llegando a un acuerdo con los líderes de Hamás.
Una sociedad no puede enseñar simultáneamente a sus hijos que el martirio y la violencia son heroicos y esperar que esos mismos niños construyan instituciones pacíficas, empresas prósperas, universidades y un sistema político funcional.
Por eso, permitir que Hamás conserve un papel político y militar —especialmente mediante la inclusión de figuras políticas vinculadas a Hamás en futuras elecciones— solo perpetuaría el problema que describe Ashour.
Los miembros de la Junta de Paz y la comunidad internacional deben plantearse una pregunta fundamental: la ideología de Hamás ha contribuido a generar una cultura de violencia, muerte y destrucción; entonces, ¿puede Gaza reconstruirse con éxito mientras esa ideología —junto con su maquinaria institucional para perpetuarla— permanece intacta?
La respuesta, al parecer, es lamentablemente que no.
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