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¡Pobres criaturas!

Antonio García Fuentes 28 Feb 2022 - 08:39 CET
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¡Pobres criaturas!

Sí… Pobres criaturas ucranianas; como pobres criaturas sirias anteriores, iraquíes más atrás; y así, hasta donde yo puedo llegar, como “pobre criatura”, nacida y víctima de las más castigadas en una “guerra civil” (y qué sarcasmo lo de “civil” en la considerada como la peor de las guerras); puesto que como tal, puedo contar las atrocidades cometidas en la España de 1931 a 1936; y de 1936 hasta casi treinta años después, que es cuando aquí, “se fusila al considerado última víctima de aquella terrible guerra civil”; que reitero no es otra cosa que lo que ocasionaron las demás que conocemos; la última de ellas, en la “también católica”, Ruanda Burundi o “África negra”; todo lo cual fue tapado como siempre, o sea, con la hipocresía de todos los responsables y… “aquí no pasó nada; y por tanto a seguir barajando y asesinando a esas pobres criaturas a las que hoy dedico este desamparado artículo, enviándolo a “cientos” de destinos y que muchos, no van a publicar, puesto que la cobarde hipocresía es el peor de los cómplices que se apoderó del planeta y por ello, aquí siempre ocurre lo mismo, ya que los que tienen que responder, nunca responden”.


¡Pobres criaturas! Las de ahora mismo y las que “se dice”, son poseedores de una patria que hoy se denomina Ucrania; cuando la realidad es que cuando ocurren estas tragedias, todas las masas que habitan el territorio que ocupan, dejan de tener patria, gobierno, amparo, justicia y todo lo que “con un barniz” siempre hipócrita, ahora cacarean, todas “las fuerzas”, que dicen defender a esos nuevos millones de parias, que han puesto en movimiento, para que huyan por el mundo, cada cual como pueda y con lo que pueda llevarse consigo en su total soledad.


Y afirmo este extremo, puesto que los de su propio gobierno, ya los han advertido, que ni salgan a las calles, donde serán tiroteados por “las fuerzas propias”, ya que serán considerados como “subversivos”, y sin más aclaraciones; o sea que han sido expulsados de sus propios domicilios, para ser metidos, “bajo tierra” y sin posiblemente, ni siquiera con un mínimo de servicios sanitarios, donde puedan, “ciscar y mear tranquilos”; destacando con ello, que la realidad de la patria de “todas las pobres criaturas a las que hoy me refiero”, sólo tenemos patria, mientras no exista la guerra y mientras paguemos a quienes nos manejan “más o menos abusivamente”, imponiéndonos unos impuestos que inexorablemente nos llevan a la miseria, como hoy ocurre, en más de “medio mundo” del actual sistema de desgobiernos e injusticias, que padecemos.


Por tanto y reitero… ¡Pobres criaturas! Las que obligadas a huir, “con lo puesto”, con la terrible incertidumbre y miedos, del que ni sabe lo que le espera y que se encontrará, en la soledad más terrible, en que hoy mismo se encuentran, millones y millones de “desplazados” (se dice hipócritamente en vez de expulsados a la fuerza de su verdadera patria, cual y como mucho, fue su casa, su huerto, su campo, su rebaño, o a lo sumo el negocio comercial del que vivía) y que más o menos, van muriendo en el camino, o llegando con sumos padecimientos, a otros países, que sí, “que les dan asilo y no todos”, pero tengamos en cuenta los problemas de esos países y que son los primeros a tratar de resolver, no los problemas del desarrapado que les viene de fuera.


Pensemos en esas masas que junto “a lo puesto”, pueden llevar más o menos dinero, que en realidad lo admitan allí donde vayan; también incluso joyas, que ya, se encargarán de comprárselas al más bajo precio posible, los usureros que siempre pululan como los buitres vuelan siempre, sobre donde saben hay “carnaza a consumir”.


Pensemos en esas “pobres criaturas”, que en grupo más o menos numeroso de familiares, llevan desde al niño o al viejo y vieja, que necesitan cuidos médicos, amén de los alimentarios y de salud o sanidad primordial, puesto que les va a faltar, hasta el agua para beber; y por descontado el aseo imprescindible, que en su propio hogar han dejado atrás. Pensemos en esas nuevas millonarias, “travesías de cada cual su desierto bíblico y que como aquel, lo fijaran en cuarenta años”; hasta que algunos o los pocos que puedan superarlo, puedan considerarse, “habitantes” de un nuevo lugar más o menos civilizado y similar al de su procedencia; y convengamos en que decirles hoy, “pobres criaturas”, es quedarnos cortos, muy cortos.


Y pensemos finalmente, que todo esto ocurre, simplemente por las ambiciones, de unos pocos ambiciosos de poder y dinero, que simplemente por conservar lo mucho que ya consiguieron; o peor aún, queriendo aumentarlo aun sabiendo que lo van a conseguir, envuelto e sangre, sudor y lágrimas y como siempre; y que respaldados por su infinita soberbia e impiedad, desde sus puestos de mando, insisten y persisten, en que sus intereses son los primeros a defender, pese a quien pese y pase lo que pase… ellos se consideran superiores al superior de todos los dioses. Pobrecillos, no merecen ni ser nombrados, son despreciables en grado sumo.


Y mejor hoy no digo más, que lo diga y añada el que esto lea, puesto que el discurso sería interminable; por tanto y por mi parte: “amén de los amenses, bichos estos de los que no sé ni quienes son”… ¡¡¡Pobres criaturas!!!

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)

Antonio García Fuentes

Empezó a escribir en prensa y revistas en 1975 en el “Diario Jaén”. Tiene en su haber miles de artículos publicados y, actualmente, publica incluso en Estados Unidos. Tiene también una docena de libros publicados, el primero escrito en 1.965, otros tantos sin publicar y mucho material escrito y archivado. Ha pronunciado conferencias, charlas y […]

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