Yo jamás pude entender a los militantes y simpatizantes del PP cuando lo de la guerra de Irak. Era imposible, para aquellos que presumimos de cierta imparcialidad entre PP y PSOE, entender que aquellas personas, normalmente de buenas entendederas, pudieran apoyar seriamente una injusticia semejante. ¿Cómo podían, siendo personas con dos dedos de frente, con una cultura aceptablemnte trabajada, entender que tamaña injusticia era un acto bueno y necesario que traería un mundo mejor y más justo? ¿Y aquella votación en la que todos los parlamentarios conservadores votaron en bloque en favor de la invasión? ¿No había nadie con un poco de autonomía cerebral? Así les fue, claro.
Y es que me ocurre exactamente igual ahora, al hilo de los acontecimientos relacionados con el estatuto de Cataluña, con los militantes del PSOE. ¿No hay ninguno con conciencia crítica? ¿Les parece justo que se determine la marcha del Estado sólo por unos pocos? ¿Les parece adecuado que los demás no pintemos nada, que nadie nos consulte? ¿No tienen nada que decir respecto al reparto de las pelas (al final siempre todo acaba en esto) decidido por unos cuantos, marginando a todos los demás?
Si todos ellos, militantes del PP y del PSOE, son seres dotados, como es previsible, de un cerebro en funcionamiento, ¿Cómo se las arreglan en determinados momentos? ¿Cómo hacen para que no les funcione?
¿O les funciona y no le hacen caso?
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