Uno, confeso madridista desilusionado desde que se retiraron Di Stefano, Amancio y Gento, se alegra de que por fin se retire Don Floren, que hace años que perdió el Tino, conduciendo al Real Madrid a través de temporadas en blanco.
Lo peor que le puede pasar al fútbol es que no tenga emoción, y eso le pasa últimamente a una liga que se ha convertido en un monólogo blaugrana, perdiendo todo el interés de la disputa, de la competición.
Hace ya tiempo que uno dejó de interesarse seriamente por los avatares del Real Madrid, hay que ponérselo en el debe de Don Floren. Sólamente el pasado glorioso de un club reconocido en todo le orbe le convertía en noticia. Por sus derrotas, claro.
No hay nada peor que la indiferencia, muchos madridistas sufríamos al equipo en silencio, como a las almorranas. Cabe esperar que en poco tiempo tantos futbolistas que buscaron su dorada y anticipada jubilación en el Real Madrid se vayan a Florida, como en las pelis americanas hacen los jubilatas millonarios. El problema es cómo se vende a tanta figura desacreditada y entrada en años, en tantos años, sin perder demasiado dinero. Seguramente esto cerrará también de mala manera la tan traída y llevada fabulosa gestión económica de Don Floren. Sin tino.
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