Escuché en tele-radio Intereconomía las fortísimas declaraciones de Rosa Díez asegurando que si Patxi López hablaba con Batasuna el PSE traspasaba la línea roja de la dignidad. Hoy esas y otras manifestaciones pueden leerse en diversos medios de información. Asegura la brava socialista vasca que la inmensa mayoría de los dirigentes y afiliados del País Vasco piensan como ella. No sé si es verdad, me gustaría creer que no exagera pero si es así ¿por qué callan tantos socialistas? ¿Por qué no hacen llegar sus opiniones, se supone que militan en un partido profunda y sinceramente democrático, a quien procede?
Quiénes sólo tenemos nuestro voto para defendernos y defender nuestras tesis envidiamos desde el interior de las entrañas a aquellos destacados militantes de los partidos que pueden tener acceso directo a los centros del poder. Del Poder, quiero decir. Yo quise ser miembro muy cualificado del PP durante la invasión, injusta, dolorosa e ilegal de Irak. Quiero ahora ser uno más de aquellos que están cerca de Rodríguez Zapatero, pero no puedo. Tampoco puedo.
Me queda Rosa Díez, pero no puede. Tampoco puede. Al parecer. El caso es que uno empieza a estar cansado de ver y oír a conocidos socialistas tener un discurso delante de la prensa, cámaras y micrófonos por delante, y poner cara de “Ay, tonto, ¿pero te lo has creído? Si sólo era una broma” cuando se encuentran en la situación ideal, ésa que tanto yo echo de menos, para expresar, se supone que con libertad, su sincera opinión ante el amado líder del partido.
Es una situación excesivamente repetida, por la que con diversos motivos y contextos han pasado Rosa Díez, Alfonso Guerra, Rodríguez Ibarra, José Bono, Francisco Vázquez, Leguina…
Desde la época de la corrupción, “Mihenmano”, Roldán, las viviendas de la PSV, GAL, es más difícil entender a los socialistas… ¿Se recuperarán? ¿Nos recuperarán? ¿Nos recuperaremos?
Salvo hablar con la prensa ¿no les queda nada más por hacer?
Home