Yo consideraba que si alguna vez la enfermedad, la desesperación y determinadas ansias suicidas me llevaban a militar en el PP un ejemplo a seguir debía ser Josep Piqué. Moderado en sus planteamientos y suave en sus ademanes parece ser el contrapeso de algunos desvencijados miembros de ese partido siempre con la catástrofe en la boca. Siempre he pensado que conviene ser flexible y ceder en algunos puntos de los propios planteamientos para poder llegar a acuerdos con los rivales. El que se encastilla en sus posturas no va a ninguna parte, es siempre rechazado y no tiene ningún futuro. Piqué podía ser la antítesis de la intransigencia y un ejemplo a seguir.
Y es posible que así sea, es posible. Pero después de la estupidez supina que ha soltado sobre el castellano en el Parlament catalán que ya no cuente con que yo quiera ser como él. Antes preferiría ser cualquiera de los “pringaos” que han salido del PSOE por la puerta falsa para no molestar, antes preferiría ser Bono, Francisco Vázquez. Incluso, y miren ustedes que me pongo difícil, preferiría ser este… , hum… ¿cómo se llama este chico….?, el candidato ese del PSOE a la alcaldía de Madrid, ése que no lo conocen ni en su casa a la hora de comer…
Hasta sería preferible cualquier personaje de dibujos animados de mi infancia, el correcaminos, el oso Yogui, Pixi, Dixi… antes que ser alguien a quien se le escapan expresiones denigrantes sobre la más bella lengua que hayan visto los siglos. Quiero que me expliquen las gentes del PP por qué va a ser “una provocación” que un catalán hable en castellano en su parlamento, por qué lo que en la calle es normal en el parlamento es una provocación?
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