Uno ha aprendido algunas cosas en esta vida que pueden ser de mucha importancia, cosas que jamás vienen en los libros, que difícilmente alguien te enseña y que por lo tanto sólo se aprenden con la propia experiencia, fijándote bien y estando atento a la vida y sus pormenores. Los años son los grandes maestros que le van conformando a uno, la madurez es la gran sabia que le va guiando.
¿Se han fijado ustedes en la importancia del bedel de su oficina? ¿Que apenas le hacen caso? ¡Qué equivocación! Piense la diferencia que hay entre que vaya pronto o tarde a arreglarle el aire acondicionado. ¿Y la señora de los lavabos, la que siempre nos sonríe y nos abre la puerta, por ejemplo? Son personajes importantísimos, multitud de pequeñas cosas cotidianas dependen de que estén a nuestro favor o en contra de nosotros. Están en todas partes, todo lo vigilan, todo lo controlan, todo lo saben, a todos sirven y de todos reciben información. ¿Y ese camarero del bar en el que habitualmente desayunamos o comemos y que tan bien conoce nuestros gustos? Clave, el personal subalterno, llámenle como quieran, es clave en nuestra actividad diaria.
Bueno, pues eso le ha pasado a Zapatero, tiene en contra al personal subalterno de La Moncloa, se le han cabreado y se le han puesto de huelga. O con ella le amenazan. Son nada menos que 120 limpiadores, mira que necesitan limpiadores, uno no sabe si es que en palacio la gente es muy sucia o muy limpia. Y al parecer siendo limpiadores realizan funciones de camareros, planchadores, costureras y una larga lista de tareas que se asemejan más a un empleado de hogar que a un limpiador. Entre otras cosas manifiestan que se han visto en situaciones «inimaginables» como la de tener que sacar a pasear al perro de José Luis Rodríguez Zapatero o cuidar de sus hijas.
La verdad es que entiendo que CC.OO. les haya llevado a la huelga, nadie debería tener perro si no es para atenderle, darle de comer, cuidarle y sacarle a hacer pis. Y pas. Sacar al perro a la calle “hace” hogar, crea familia, da ambiente de unidad y solidaridad, se lo digo yo que todos los días saco a mi Fermín al parque de ahí enfrente, a veces con muchos grados bajo cero. Jode, pero es mi perro. No sé para qué quieren un perro los Zapatero si no le sacan todos los días dos o tres veces. Hombre, no me imagino a Zapatero entrevistándose con Otegui y diciéndole “Oye, tío, vete acabando de rollos panvasquistas que tengo que sacar al perro.” La verdad es que quedaría muy feo, pero, caray, para eso está Doña Sonsoles, que digo yo que no se le caerán los anillos y alguna vez le tocará salir a los jardines de palacio a esperar pacientemente que el chucho haga caca. O que le saquen las niñas, que conviene que se vayan acostumbrando a asumir responsabilidades antes de hacerse mayores.
No sabe Zapatero dónde se ha metido si se enfrenta a los 120 limpiadores. Obligarles a planchar el uniforme del cole de las niñas es una grave irresponsabilidad, obligarles a servir el te cuando va a verle Josep Montilla es una grave imprudencia, obligarles a preparar el bocadillo de caballa cuando invite a merendar a la vicepresidenta es una temeridad que le puede salir caro. Quien sabe si alguno no tendrá un descuido cuando limpie aquel jarrón chino que les regaló la tía Eduvigis, o si alguno se olvidará “inadvertidamente” de recambiar el rollo de papel higiénico en el momento más inoportuno o si, por un maldito descuido, a alguno se le olvidará corregir aquella peligrosa arruga de la alfombra de las escaleras.
Hay que llevarse bien con el personal auxiliar porque es el que más cerca está de ti y con sólo mover un dedo puede convertir una mañana normal en un pequeño infierno.
Y el año tiene 365 mañanas repletas de peligros y subordinados.
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