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LA ¿DIGNIDAD? DEL NACIONALISMO VASCO

Pedro de Hoyos 30 Nov 2006 - 08:15 CET
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Conviene con frecuencia escuchar a las víctimas, víctimas con nombres y apellidos, como Ana Iríbar, y prestarles mucha atención. Pasa uno tantos tiempos escuchando y leyendo a los líderes de los partidos nacionalistas que termina intoxicado de egoísmo, nacionalismo, absolutismo, egotismo, victimismo, sabinismo, vasquismo, territorialismo y todos los “ismos” que pueblan el imaginario político de ese rincón del Cantábrico. Escuchar a las víctimas es algo muy conveniente que yo hago a menudo, por varias razones, también para compensar tanto “ismo”.
Así, escuchando a los que han perdido un marido, un padre o un hijo a manos bárbaras del terrorismo se percibe cómo tiene que ser la vida en el País vasco de un no nacionalista. Leo y escucho, me informo, me entero y comprendo. Oigo llorar de rabia a quien me dice que se ve obligada a saludar en vasco cuando entra a la tienda. Se me ocurre una comparación: ¿no vivirán los no nacionalistas del democrático País Vasco como los nacionalistas vivían en el País Vasco de Franco? Puro franquismo. En tiempos de Ibarreche. De Ibarretxe, quiero decir. Puro frankismo.
¿Cuáles son los primeros valores para un partido democrático? ¿Qué consideraciones han de ponerse por encima de otras? ¿Qué debe primar en un partido? ¿Qué ideales son anteriores a los demás? ¿Es el nacionalismo, o cualquier otra ideología, un valor anterior a la justicia, a la igualdad, a la libertad u otros cualesquiera de los valores propios de una democracia? ¿No debería un auténtico demócrata defender la Declaración de los Derechos Humanos antes que defender el socialismo, el liberalismo o el nacionalismo? ¿No se dignifica como ser humano quien defienda posiciones semejantes a éstas?
¿Pero defienden estas posiciones los partidos nacionalistas vascos cuando no impiden, toleran y tal vez auspician el dolor de quienes no comparten sus posiciones? ¿Son demócratas quienes vuelven la vista cuando alguien pierde cualquier derecho, tal vez el primero de todos, al entrar en una tienda? Puro franquismo vasco. Euskal frankismoa.
¿Y dónde poner a las decenas de miles de votantes que mantienen con su voto a semejantes partidos? No olvidemos que Hitler también era un demócrata. Hasta Franco convocaba aquellos referendums que le interesaba cuando le interesaba. Conviene escuchar a las víctimas, conviene saber qué necesitan. A las víctimas de las dictaduras y a las víctimas de las democracias imperfectas. Es muy humano cobijarse a la sombra del que tiene el poder. O las pistolas. O el poder de las pistolas. O el poder gracias a las pistolas. Pero ponerse en el lugar de los que sufren la dictadura o la democracia, es divino.
Yo he apoyado que Zapatero negociara con ETA para que acabaran los asesinatos. Yo creía en su derecho a negociar como creí en el de todos los presidentes anteriores. Que negociara la entrega de armas. Que negociara que ETA aceptara las reglas de la Democracia. Eso era, o debería ser, un proceso de entrega de armas, no se podía llamar proceso de paz, porque no había guerra, sólo terrorismo, porque todos los muertos los pone el mismo bando, los ponemos los del mismo bando. Las balas las ponen siempre los mismos, los asesinos los ponen siempre los mismos.
Pero ETA no entrega las armas, se rearma. Pasa el tiempo, estamos ya en diciembre y ETA no acepta la Democracia, sigue intransigente, intolerante y fascista. Y sigue teniendo la comprensión de cierta parte de los políticos y del pueblo vasco. Como Franco, Como Hitler.
Y el tiempo pasa. Primero las armas, luego la política. Primero la democracia, luego el nacionalismo. Primero las víctimas, luego los programas. Primero el Derecho, luego también. A eso se llama ser digno, a eso se llama ser humano, a eso se llama dignidad.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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