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EL DISCURSO HUERO DE ZAPATHUERO

Pedro de Hoyos 31 Dic 2006 - 07:21 CET
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Seguí con máxima atención como media España la rueda de prensa del presidente del Gobierno de ayer sábado a media tarde. La seguí con esperanza de que diera una contestación de seriedad y de enfrentamiento a ETA, que correspondiera con un puñetazo en la mesa, sólo en sentido figurado, claro, y nos dijera que va a poner las cosas en su sitio, que hasta aquí podíamos llegar y que ponía punto final al diálogo-negociación con la horda de salvajes abertzales. Quise que mi presidente pensara en mí y en los cuarenta y cuatro millones de españoles a los que representa, quise que mi presidente pensara en nuestros problemas y en nuestro futuro.
La cara que nos ofrecía era la misma cara que horas antes nos había enseñado Rubalcaba, el asombro, la rabia y el dolor se hacían presentes en su rictus, en cada uno de sus gestos, en su mirada, en su voz, en cada una de sus palabras. Por primera vez Zapatero parecía dispuesto a ofrecer un discurso de contenido serio, todo parecía indicar que iba a dejar el buenismo a un lado, que este último atentado de ETA y sus dos víctimas mortales habían colmado su paciencia y si ingenuidad.
Pero me equivoqué, Zapathuero volvió por las andadas, volvió a sus discursos de doble interpretación, volvió a sus ambigüedades, volvió a sus medias palabras y volvió a su discurso vacío, sin contenido. Huero Zapathuero. Y los españoles que ansiábamos escucharle, comprenderle y apoyarle volvimos a quedarnos sin saber lo que sus palabras implicaban. Por mucho que los periodistas más avezados trataban de sacarle cierta concreción, una explicación definida, nadie consiguió sacarle una palabra en claro sobre lo que implica en el futuro esa “suspensión” de los contactos con ETA, por mucho que intentaron que se expresara contundencia y rigor en sus palabras no hubo manera de conseguirlo. ¿suspender las conversaciones? Ya, sí, ¿y el proceso de paz? ¿Se suspende, se rompe o sólo queda hibernado hasta mejor ocasión?
Tras el tan estúpido como aznariano triunfalismo de la rueda de prensa del día anterior Zapathuero nos ofreció otro salto mortal con la red a los mismos pies del artista, otro discurso vacío, otra ración de buenismo, otra ocasión desperdiciada. Algunos queremos saber qué diantre ha hecho ETA en favor de la paz en estos últimos meses, en qué ha cedido, en qué ha negociado, en qué ha cambiado, siquiera mínimamente, su postura de independencia y territorialidad para que el Gobierno no haya dado ese puñetazo sobre la mesa que tantos le demandamos.
Ayer era la ocasión para mandarle a los asesinos salvajes y liberticidas un mensaje de fortaleza democrática, era el momento de trazar una raya en el suelo que nadie debería traspasar. ETA tenía que haber recibido un radical mensaje de que ya no habría contactos, conversaciones, negociaciones hasta que la banda terrorista pidiese perdón y reparase el daño cometido. Para saber negociar hay que saber cuándo mantenerse firme y cuándo ceder. Y también es importante saber amagar. Quizá esta era la ocasión.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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