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ES LA HORA DE ARRINCONAR A ETA

Pedro de Hoyos 07 Ene 2007 - 08:20 CET
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Aceptando los contactos con ETA mientras seguía la kale borroka, seguían las extorsiones y se producían robos de armas el Gobierno de Zapatero enviaba a los terroristas un mensaje equivocado. Las claras señales de conformismo y debilidad que enviaba Zapatero y los ciudadanos rechazábamos proporcionaban a la organización criminal una sensación de fuerza y certeza en la victoria que le servían de rearme moral para hacerse fuerte en la mesa de negociaciones.
Para jugar una apuesta tan fuerte como la del Gobierno hay que tener mala leche. O al menos dar la sensación de que se tiene mala leche, hay que poner cara de ogro y aparentar estar dispuesto a comerse a los de enfrente. No se puede poner cara de Bambi en las ruedas de prensa y ofrecer al enemigo (enemigo, sí) un inacabable repertorio de sonrisas y palabras melifluas. Y mostrarse permanentemente a su disposición como hacía el PSE, que pedía “un nuevo estatuto vasco que Batasuna pudiera aceptar”. Negociar puede ser saber ceder, sí, pero también saber resistir, amagar, presionar y asustar. Zapatero ha trasmitido la imagen de un pobrecillo dispuesto a perder hasta la camisa en esta partida de strip-póquer en la que ETA le ha dejado con las guirnaldas inguinales al aire.
Ahora ya se acabó el tiempo de la negociación, empieza la hora de arrinconar a los asesinos y obligarles a negociar de nuevo, nadie puede creerse que con 200.000 votos detrás ETA va a desaparecer sólo por presión policial. Así llevamos treinta años y no tenemos cárceles suficientes ni jueces suficientemente rápidos para tanto aspirante a etarra. Hay que perseguirlos y acorralarlos como estaban antes de empezar todo esto. Entonces será el momento de ver qué condiciones se les exigen para creer que esa vez van en serio, que no es una nueva broma siniestra, que realmente aceptan las condiciones que les impone la Democracia, el gobierno del pueblo.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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