León, doce de enero de 2007
Estimado José Luis:
Una vez más te agradezco esta nueva oportunidad de permitirme revivir aquellos dorados momentos en que yo estaba en pleno ejercicio profesional, es bueno tener antiguos alumnos que con tan insistente frecuencia me recuerden aquellos viejos tiempos pasados.
Venga, volvamos a empezar como si no hubieran pasado los años. Sabes que los dos primeros errores los perdono siempre, pero al tercero se pagan todos juntos: Quédate en clase durante el recreo y cópiame 300 veces: “ No confundiré trágicos accidentes con trágicos atentados”.
No te saltes ni una sola y escríbemelo con buena letra o tendré que ponerte una nota para casa.
Trescientas, eh, majo.
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