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Rodríguez Ibarra, ¿falta de valor o falta de personalidad?

Pedro de Hoyos 09 Mar 2007 - 08:22 CET
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Yo tengo en mucha estima a Rodríguez Ibarra, sólo un par de post más abajo (pinchar aquí) encontrará el lector alguna de las alabanzas que le echo en ocasiones. Pero la verdad es que hasta sus admiradores nos empezamos a cansar de esa táctica suya ya tan gastada que comienza mostrando sus alborotos y exabruptos, sus cataratas de gestos desmedidos y arrebatados y que, una y otra vez, terminan por convertirse en suaves lagunas de bellas aguas calmas y mansas.
Rodríguez Ibarra se ha convertido, como tantos otros en un cero a la izquierda en el PSOE. No pinta nada, ya no es ni un estorbo, se queda en un simple próximo “jubilao” de oro que ya no llega ni a elemento decorativo representativo de otras etapas ya pretéritas del partido. A Rodríguez Ibarra no le ha jubilao su mala salud, le ha jubilao Rodríguez Zapatero y él, con la experiencia que dan los años y las múltiples batallas libradas en ejecutivas y comités surtidos de los que ha formado parte, se ha limitado a tomar nota, entonar el adiós y subirse al carro del vencedor para mantener en los últimos momentos las glorias pasadas.
Yo creía que era un espíritu libre a la manera de Leguina, Rosa Díez, y algunos otros socialistas con personalidad, aunque sodomizado por la disciplina de partido, algo a lo que los demás citados se niegan. Yo creía, puesto que es uno de los pocos socialistas a los que no empalaga hablar de España como nación y patria, que para él ser socialista era una manera de servir a España, de defender sus intereses generales al tiempo que los de la clase trabajadora.
Pero, no, una vez más repite sus marchas atrás, a sus arrepentimientos, érase un hombre sumido en el arrepentimiento socialista perpetuo. A sus habituales reculeos en cada ejecutiva socialista ha añadido el de ayer mismo, al manifestar que intentó «influir» para que el Gobierno de la nación dejara morir al etarra José Ignacio De Juana Chaos, porque pensaba que era lo correcto en ese momento, pero que se ha «plegado» a las posiciones del Ejecutivo porque siempre tiene más información. Las palabras “influir” y “plegar”, convenientemente entrecomilladas, son suyas, claro. Y pregunto yo si nuevamente se plegará por falta de valor para oponerse a lo que diga su Líder Supremo o por falta de personalidad.
A elegir por el lector.
(Y también pregunto… ¿por qué ha tardado tantos días en iluminarnos con su posición al respecto de lo de De Juana Chaos? ¿Quizá porque Zapatero le llamó por teléfono para pedirle el favorcito? Claro, y él se “plegó” otra vez. ¡Viva la personalidad!)

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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