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Haciendo hueco a «Ciudadanos»

Pedro de Hoyos 29 Mar 2007 - 16:25 CET
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Vamos a empezar por el principio, yo no soy antinacionalista ni “contranacionalista” ni “no nacionalista”. Considero que si en España existe una nación antes que todas ésa es Castilla, que renunció generosamente a su independencia y a su propia personalidad suicidándose por entregarse a los demás. Considero además que ese esfuerzo de generosidad ha sido pagado por España con el desprecio, el olvido y la división en cinco autonomías de la señorita Pepis porque una sola Castilla, unida, fuerte y central no convenía a los planes de los nacionalistas vascos y catalanes. Considero que ya he explicado demasiadas veces esta postura mía en mi blog por lo que ceso en este preámbulo.
Sin embargo observo con máxima curiosidad, atención y simpatía la trayectoria de Ciudadanos, ese torpedo con forma de sana renovación social que ha salido, de momento con fuerza y buen tino, desde Cataluña para implantarse en toda España.
El clima político actual de máximo enfrentamiento, de falta de respeto entre los grandes partidos, de insultos a la inteligencia del ciudadano votante, es tan vehementemente asfixiante que es de desear una urgente renovación del cuerpo político patrio. Hay que abrir las ventanas de España, ventilar desde al Cantábrico al Mediterráneo y permitir que este aire fresco, renovador y vivificante nos penetre por los poros y produzca la implosión de una manera de hacer política que se olvida de los ciudadanos, llevándonos a una guerra injusta e ilegal en un país extranjero o retirando las acusaciones, ciertas y contundentes, contra un delincuente en el oportuno momento en que más interesaba al Gobierno.
Hay en los patios traseros de los partidos políticos suficientes estadistas de primera calidad política, marmóreas efigies llenas de vitalidad, experiencia y renovada visión de la “res pública”, desecho de la actual pútrida situación actual, como para construir españas enteras a base de ilusión, futuro y la vista y los oídos puestos en el pueblo.
Boadella, Savater, Herman Tertsch, Espada, Rosa Díez y su Foro de Ermua y otros felices descartes de los partidos de izquierda deben acabar con esta España hecha de dos mitades dispuestas a partirse la cara al volver cualquier esquina, con esta España dispuesta a reinventar, resucitar y replantear su Transición cada 25 años, dispuesta a presentar mociones de independencia en 17 parlamentos en una semana cada vez que se le acabe el tabaco a algún nervioso fumador con escaño.
Sólo una izquierda firme, social, exigente pero que busque un acuerdo de amplia base popular puede realizar esta tarea de renovación, sólo de gente con elevado prestigio público, político y cultural puede partir tamaño intento de renovación de España. La pregunta, para la que sospecho la respuesta, es si enfrente ha de encontrarse una derecha en semejantes condiciones de renovación, que aparque a sus dinosaurios de siempre, que homenajee y jubile a sus grandes vacas sagradas del enfrentamiento, o si puede valer la derecha de Zaplana, Acebes, Rajoy y Aznar.
La izquierda ya ha iniciado su renacimiento y se está reinventando en diversos foros, cuenta a su favor con las ganas de suicido de una parte importante de la actual progresía que sigue ciegamente a sus santones, cabeceando indolentemente al ritmo sumiso que le imponen los que prefieren seguir en silencio al rebaño que inventar nuevas soluciones a los nuevos problemas. Esta izquierda que toma café a ochenta céntimos está abonando el terreno al que tal vez otros acudan a recoger frutos, les está abriendo el hueco para que avancen.
El problema es si la derecha va a seguir anclada en el once de marzo o caerá en la cuenta de que hay vida más acá de los trenes de Atocha.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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