Como ustedes saben se acaba de reunir en Madrid el Comité Federal del PSOE para pasar revista a los últimos acontecimientos, elecciones incluidas. Bueno, si quiero ser exacto debería decir que tal vez ése sería el orden del día, pero lo que en realidad se hizo fue pasar revista a los últimos éxitos. Porque para algunos “últimos acontecimientos” significa necesariamente “últimos éxitos”.
El margen para la autocrítica en estas magnas reuniones, llenas siempre de gentes muy importantes, es siempre limitadísimo, por alguna circunstancia que nunca he llegado a comprender criticar al líder significa pasar al ostracismo, aquello que en tiempos de la Transición se representó con aquella frase de Alfonso Guerra: “El que se mueve no sale en la foto”. Cuestión de democracia interna, vaya. De falta de democracia interna. Criticar al líder significa, misteriosamente, criticar al partido, ser el malo de la peli y ser repudiado por todos. De pronto dejas de recibir palmadas en la espalda y de recibir llamadas.
Es el líder o tú, y tú eres siempre el más débil, el que menos apoyos tiene y el que debería haberse callado. ¿Quién eres tú para decirle al jefe lo que debería haber hecho? Si quieres hacer carrera debes callar y asentir, no debes destacar, sino ser del montón y tener buenos contactos para saber cuando huele a miedo en las proximidades de los que mandan. Hay famosos políticos, échele usted el partido que quiera, que llevan en los comités, en las comisiones o en las asambleas desde antes de morirse Franco. Algunos hasta son ministros y han sobrevivido las defenestraciones de los primeros líderes. Y de los siguientes. Lo que sabrán los tíos. Lo que sabrán callar los tíos.
Pues eso, que ha habido Comité Federal del PSOE y que, como ustedes pueden bien suponer, todo ha ido como la miel sobre hojuelas, que aquí no ha pasado nada y que no sólo somos los mejores sino que estamos encantados de habernos conocido, tío. Zapatero le ha sacudido leña al mono del PP, que es para lo que le pagan, y se ha autofelicitado por su autoéxito autonómico. ¿Del primer problema actual de España? Sí, hombre, claro que ha hablado… Cinco minutos. De pasada. Que lo importante era resaltar lo malísimamente malos que son Los Rajoy Boys. No pasarán y visca el Barça.
Todos esos que rajan y rajan contra el aparato del PSOE, contra determinadas políticas y contra determinadas alianzas…. han callado. Lo dicho, que querían salir en la foto. Pero se empiezan a preparar las primeras críticas, se empiezan a afilar los alfanjes, las guadañas empiezan a salir de los establos, todo asesinato político empieza por un viceasesinato y algunos los miembros del PSOE, por más honestos o porque tienen ya un largo recorrido a sus espaldas, anchas, han empezado a sincerarse, aprovechar lo poco que va quedando de aquella democracia interna que una vez existió y a cantar las cuarenta.
Joaquín Leguina, socialismo, cultura y experiencia política a raudales en su mochila vital, y José Acosta, la eterna voz crítica del PSOE madrileño, el Pepito Grillo acusador de las desviaciones programáticas, han entonado breves canciones acusatorias, reclamando la necesaria autonomía del PSM y, oh, casualidad, clamando contra quien debería ser uno de los máximos becerros de oro del PSOE: Candido Conde Pumpido, “uno de los magistrados del Tribunal Supremo que condenó a Rafael Vera y a José Barrionuevo «sin pruebas».
Lo que no entiendo es que nadie se les haya echado encima defendiendo a uno de los más importantes muñidores de las negociaciones con ETA. ¿Será porque han salido mal? O tempora, o mores.
Como haya descalabro en las próximas generales o como a consecuencia de ellas surjan pactos indeseables habrá que quitarle las dos primeras sílabas al títular de este artículo.
Home