Advierto a los lectores, especialmente a los habituales, que hoy no escribo yo. Lo que a continuación podrán leer es un cuento de los varios que lleva escritos mi hija. Acaba de terminar la Enseñanza Primaria con alto aprovechamiento y mientras preparamos el ataque a la Secundaria…. se entretiene con cualquier cosa. Por ejemplo así:
_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
Este cuento se lo dedico a mis padres que me han enseñado que la verdadera felicidad no está en las grandes cosas de la vida, porque puede que nunca lleguen, sino en las pequeñas cosas de la vida que son realmente las que te hacen disfrutar. Bueno, aquí empieza el cuento:
LA VERDADERA FELICIDAD
Hortensia era una niña de 8 años que tenía una gran inteligencia para su edad. Tenía el pelo color castaño y los ojos de color café. Y lo más importante es que tenía un gran corazón.
La pequeña Hortensia estaba un poco triste y su mamá lo notó:
-¿Qué te pasa Hortensia?-le preguntó
– Es que mis compañeros de clase dicen que ha venido una feria a la ciudad y… bueno yo…
-Te gustaría ir- terminó su mamá
-Sí, mamá- respondió Hortensia
-Ya, pero sabes que tu padre no gana mucho dinero ni yo tampoco. Entonces no sé si nos lo podremos permitir.
– Lo entiendo mamá- dijo Hortensia, con una comprensión que era característica de ella.
Pasaron dos días y un día Hortensia vio que encima de su cama había unas entradas para… ¡LA FERIA! Hortensia fue corriendo a buscar a sus padres y les dio un gran abrazo a cada uno y les preguntó:
-¿Por qué habéis hecho esto?
– Te lo merecías- respondieron ellos- nos has ayudado mucho este año y te queríamos recompensar.
-¿Cuándo iremos?- preguntó Hortensia ilusionada
-Esta tarde- respondió su mamá.
A las 6 de la tarde, Hortensia se puso los únicos pantalones que tenía, se despidió de su padre y partió con su madre hacia la feria.
Aquel día Hortensia lo pasó como nunca. Probó algodón dulce y se montó en todas las atracciones.
Cuando pasó el momento, Hortensia se puso triste y su mamá le dijo:
-Hortensia, no te pongas triste y piensa en el momento que has disfrutado. Disfruta de esta pequeña cosa que tienes y no esperes algo más grande porque quizás ese momento nunca llegue. Piensa en un vaso lleno de agua. Así es la vida con sus buenos momentos. Si esa agua te la bebes de una vez no podrás disfrutar de ella y pronto volverás a tener sed. En cambio, si esa agua la disfrutas tardarás más tiempo en volver a tener sed.
Aprende esto para tu vida y te ayudará a disfrutar las cosas y a llevarlas con calma y paciencia.
Home