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“Ciutadans”, congreso contra el bipartidismo.

Pedro de Hoyos 02 Jul 2007 - 07:30 CET
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En el congreso que ha desarrollado durante el fin de semana este novedoso partido puede haber en juego bastante del futuro de las próximas elecciones. Como intento hablar elogiosamente de un partido que se define como antinacionalista y de izquierdas debo aclarar que no soy antinacionalista y sabré si soy de izquierdas cuando sepa desde dónde hasta dónde llega la izquierda y por qué no se puede ser de izquierdas en unas cuestiones y de derechas en otras. ¿O es que la razón es propiedad total y exclusiva de unos u otros? ¿O quizá alguien tiene siempre la razón y el acierto por situarse en un punto más acá o más allá del espectro político? También me gustaría saber si gozo de suficiente libertad para no ser de izquierdas sin que esto signifique menoscabo de mi honra personal ante amigos, familiares vecinos y compañeros. Y sin que esto signifique que uno tiene que ser del PP por cataplines.

Sea como sea nos jugamos una parte del futuro electoral en ese congreso que la formación está llevando a cabo en Hospitalet de Llobregat. Si este partido llegara a crecer y acoger un determinado porcentaje de votos de los ciudadanos podría ejercer un papel importante en la determinación de los próximos gobiernos de España. Ése es precisamente la función que espera desarrollar, desalojar a los nacionalistas de la tarea de determinar la orientación política, cultural y económica de los diversos gobiernos, tarea que éstos vienen desarrollando en toda la etapa democrática, tanto con gobiernos de una ideología como de otra, orientación que está desembocando en una España de embudo, con la parte estrecha siempre para las pobres regiones carentes de influencia ante el gobierno central, que se olvida de ellas para comprar los votos de los nacionalistas.

Si, como además también pretenden, consiguen la regeneración de la clase y de la actividad políticas, miel sobre hojuelas. En un país en el que llegan a gobernar las terceras fuerzas en número de votos, donde perder un solo escaño determina que gobiernen coaliciones de seis o siete partidos, donde cualquiera se puede alinear con el mismísimo diablo para conseguir sus propósitos políticos esto de la regeneración democrática es algo infinitamente importante ante lo que los principales partidos vuelven la cabeza y la esconden bajo el ala. A ninguno les interesa hablar de listas abiertas y de cambiar la legislación electoral. Ahí les quiero ver.

Que en este congreso de Ciutadans se haya repudiado el informe de gestión de la actual directiva tiene ya un mérito incalculable cuando estamos hartos de ver a cualquier directiva partidista ganar siempre las votaciones internas con el 100% de votos. La disciplina de partido, o sea. Me alegra que haya quien piense que es más importante la democracia interna que la disciplina interna, eso es un partido vivo y despierto, no plegado a los intereses de la cúpula dirigente.

Pecó Ciutadans de todos los defectos del neófito, del inexperto, del que tiene mucha mejor voluntad que medios, quizá también pecó por precipitación. Pero sobre todo pecó por la ingenuidad de sus fundadores que prefirieron “pasar” de lo que había sido su propio invento, dejándolo en manos de aficionados que no sabían lo que se les venía encima. Ése es un pecado de origen que están pagando sus militantes, abrumados por la crisis que les ha llegado casi sin saber de dónde. Deseando quedar en el anonimato o simplemente volver a sus respectivas profesiones los intelectuales que engendraron tan esperado dieron el malhadado paso atrás, dejando al frente de su obra a advenedizos.

Esta es la oportunidad para salir adelante. Al final Albert Rivera ha salido triunfador, arrolladoramente, y es de lamentar que no sean profesionales de la política los que dirijan este partido para terminar definitivamente con el sistema bipartidista que está cavando un enorme pozo de dificultades para España, creando dos velocidades de desarrollo, de poder, de riqueza, de cultura, de influencia. De decisión. La unión con otras ideas semejantes nacidas de circunstancias políticas similares ha de ser el punto de arranque que converja en una extensión paulatina y muy cuidada por toda España.

Por lo que va quedando de España.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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