Como ya he hecho anteriormente ofrezco a mis lectores uno de los cuentos que tiene escritos mi hija. El que hoy pueden leer tiene ya un año de antogüedad y le sirvió para ganar un concurso sobre la emigración de una emisora local. Pedro de Hoyos
Amadou, un inmigrante africano, acaba de venir de su país a Palencia y está triste y solo. No encuentra trabajo ni donde vivir y piensa en su familia que ha dejado en su país ¿Estarán pasando hambre?
Piensa en sus hijos al ver un mendrugo de pan y un anorak. Se pone contento con solo pensarlo, se dice para sus adentros:
– Amadou, tienes que conseguir trabajo y dinero para vivir dignamente y alimentar a tu familia.
“Se necesita repartidor de periódicos a domicilio”. Amadou cruza los Cuatro Cantones apresuradamente, se para y retrocede para leer de nuevo el cartel.
– ¡Una oferta de trabajo! ¿Y si no me lo dan? ¿Entro o no?
Decide entrar y tras hablar con él el director acepta darle el trabajo. A pesar de las condiciones, Amadou acepta, todo lo que sea por ver las caritas sonrientes de sus hijos.
Pasa el tiempo, los días son más largos y el calor aprieta. Paseando por el Monte el Viejo, Amadou recuerda los duros tiempos. Ahora se siente satisfecho, tiene algo de dinero, trabajo y algunos amigos. Está agradecido a los palentinos, en especial a los que le han dado una oportunidad y le han brindado su amistad.
Oye una voz que grita:-¡Socorro un incendio!
Se ve a gente correr en todas direcciones. Un ciervo ha dejado el asta enganchada en un árbol y no puede huir. Amadou se arriesga, coge al ciervo del asta y entre los dos consiguen salir de allí.
Amadou se siente bien, cree que con esto ha devuelto parte del favor a los palentinos. El alcalde se entera por la prensa y le ayuda a encontrar una bonita casa para él y su familia. Amadou jamás olvidará lo que los palentinos hicieron por el.
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