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El Jueves y la Libertad de expresión

Pedro de Hoyos 29 Jul 2007 - 13:42 CET
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Ciertamente la libertad de expresión es un bien carísimo en cuanto en ella se resume gran parte de las libertades todas e incluso de nuestra democracia. Ciertamente sin ella no hay sistema democrático, si uno no es libre para pensar y opinar no existen las demás libertades. Pero en la actualidad la hemos entronizado como máxima referencia de nuestro sistema de libertades y no es exactamente así. O no debe ser.

Toda libertad debe ser ejercida con responsabilidad, porque nuestros derechos limitan siempre con los derechos de los demás. Recuerdo que durante años me veía obligado a realizar un stop (¿Por qué no pondrán el nombre en castellano?) ante una tapia en la que una asociación de vecinos había realizado una pintada: “Todos los niños tenemos nuestros derechos”. Bien, nada en contra, naturalmente. ¿Pero por qué no se pintó en la pared de al lado “Y también nuestros deberes”?

Se nos suele olvidar esta segunda parte, todos tenemos derechos y deberes a partes iguales y la libertad de expresión conlleva el deber de ejercerla con responsabilidad. Si el dibujante de “El jueves” quería hacer una crítica a la monarquía o, como decían, a los 2500 € zapateriles no necesitaban ridiculizar a nadie, sea quien sea, de la importancia que sea y de la condición social que sea. Son absolutamente capaces de criticar y apoyar sin insultar, sin ridiculizar, sin dibujar a nadie desnudo y en explícitas posturas que sólo buscan provocar la risa. La risa más zafia, torpe y rastrera, por cierto. En caso contrario serían tan inútiles como los que pretendiendo defender la monarquía han proporcionado que telediarios y periódicos de toda Europa abran con dicha caricatura.

La libertad es un bien demasiado precioso para que abusemos de él y lo desgastemos, porque desgasta el abuso, no el uso. Y porque los demás, sean príncipes u obreros sin cualificar, necesitan ser respetados, tienen una dignidad personal tan válida como otra cualquiera

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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