Zapatero – Ibarretxe: el nacimiento de España

En el momento en que escribo Ibarretxe acaba de entrar en la Moncloa a plantearle a Zapatero su desafío al Estado. Porque el Estado somos todos el asunto no sólo afecta a los vascos, claro, a cualquier tipo de ciudadano vasco, afecta a cuarenta millones de ciudadanos españoles.

Dada la personalidad de Zapatero, incapaz de decir “No” con contundencia, incapaz de hablar con claridad, tendente siempre a las medias tintas uno se teme lo peor.
No me temo desde luego la ruptura de España, que si alguna vez se llega a producir será tan poco a poco, tan taimadamente, que nunca nos enteraremos, sino me temo el nacimiento de una nueva España, una nueva España que será continuación de la actual, de la injusta, mediocre y parcialísma España en la que unos cuantos diputados nacionalistas que apoyan el Gobierno de todos marcan el curso de los acontecimientos políticos que nos afectan a cuarenta millones cada cuatro años.

Entre los argumentos sectarios del presidente de unos cuantos vascos, que no de todos, y la debilidad de carácter de un presidente, que lo es fundamentalmente de los españoles más prósperos y más influyentes política, económica y culturalmente, podemos quedar pillados todos los demás ciudadanos, dejando en ello trozos de nuestra libertad, de nuestros valores, de nuestra conciencia y de nuestra ética.

Puede nacer una nueva España que sea continuación de la actual, la que obliga al Estado a invertir una determinada cantidad de dinero en una de las regiones más ricas y prósperas, o que permite las diferencias económicas entre regiones que tienen la potestad de recaudar y negociar ellas mismas los dineros que son de todos y las demás, pobres y débiles mortales.

Esta España injusta, insolidaria, desequilibrada, heredera de la misma España franquista que obligaba a la emigración a unos españoles a la España de los otros, no es más que el embrión de la que puede nacer después de las próximas elecciones de marzo, cuando los políticos, ya liberados de sus compromisos electorales, se sientan con la libertad absoluta de hacer de su capa un sayo, pactando con unos partidos con intereses centrados no en España sino sólo en algunos españoles, sólo en aquellos que tienen representantes con el poder de sostener o hacer caer al gobierno de turno.

Aquí andamos, esperando a ver cómo han negociado nuestro futuro. Sin preguntarnos, sin que podamos hacer nada salvo votar en marzo. Mucho me temo que esas elecciones las vamos a perder. Todos, claro.

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Pedro de Hoyos

Escribir me permite disfrutar más y mejor de la vida, conocerme mejor y esforzarme en entender el mundo y a sus habitantes... porque ya os digo que de eso me gusta escribir: de la vida y de los que la viven.

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