A veces uno quiere ser profeta y se equivoca, porque nació para otra cosa. A veces, sin ser profeta en absoluto, puede acercarse a rozar el acierto en la predicción. Esto que va usted a leer los escribimos, éste que firma y algunos blogueros, hace medio año con el título «Gallardón, se acerca la hora». Que los lectores juzguen.
«Ruiz Gallardón, uno de los pesos pesados más efectivos del PP, es de esas cabezas importantes que pugnan por sobresalir en el maremagno de líderes de la derecha española. Siempre ha funcionado por su cuenta, libremente, sin importarle mucho la disciplina de partido, algo que es de agradecer. Ruiz Gallardón es ese verso suelto que ilustra las raíces más centristas del PP.
Es precisamente esa libertad con la que actúa la principal causa de sus problema y uno de los dolores de cabeza más frecuente de sus jefes del escalafón. Tantas cuantas veces ha manifestado su opinión disidente dentro del partido tantas veces alguien le ha machacado la cabeza, obligándole a sumirse de nuevo en su trabajo cotidiano y discreto. Gallardón necesita un socio en otro punto de España para fundar un nuevo partido y concurrir con plena libertad de movimientos a unas elecciones en las que pueda competir con sus propias ideas. Necesita alguien de peso, seriedad y responsabilidad con el que remedar la creación de UCD y crear de la nada un partido que contribuya a reequilibrar la situación política nacional.
Su autoproposición tras las pasadas elecciones como segundo de Rajoy tiene todo el aire de ser un globo sonda que le permita evaluar las posibilidades de ocupar un puesto destacado en el PP y dirigir una política centrista a la que echándole el aderezo de una seria política social, de viviendas, por ejemplo, o de redistribución de la riqueza permita robar votos centristas al PSOE.
La pregunta que cualquier analista puede hacerse es qué va a terminar por hacer, puesto que en su partido tiene vedados todos los caminos ascendentes. ¿Qué posibilidades le quedan?»
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