Que los franceses siempre nos han tenido tirria es algo bien sabido, no nos perdonan lo de Napoleón. Y eso por no retroceder más en el tiempo. Ahora además no pueden admitir el gran éxito económico de España en los últimos años: otra razón más para el boicot. Francia nos odia.
¿O no nos acordamos de cuando boicoteaba toda la lucha democrática de España contra el terrorismo etarra? ¿No nos acordamos de que los asesinos de ETA se movían por Francia con la misma libertad que yo por mi casa? Y la gendarmería francesa divirtiéndose con todo aquello. Veían, callaban y sonreían.
La verdad es que a Francia nunca le ha interesado una España fuerte, desarrollada y próspera, nunca le ha gustado tener un fuerte competidor justito al otro lado de los Pirineos. Todo lo que era malo para España era bueno para Francia; cuanto más débiles e ignorantes nos tuvieran más fácil le resultaba mangonearnos; cuanto menos crecíamos nosotros, más crecían ellos. Además, pensemos en los últimos presidentes de la República que han tenido, aparte de unos soberbios y prepotentes se creían el ombligo del mundo. A nosotros sólo nos querían para recogerles la vendimia y para limpiar el suelo de sus fábricas.
Así que no es de extrañar que Sarko no nos quiera a su lado en reuniones importantes, en reuniones en las que se va a decidir el futuro del mundo; si España no va, Francia se frota las manos. Acudirá todo el mundo mundial… menos España. Esta vez Sarko se ha pasado y ya me imagino a Zapa amenazándole con hacerle escuchar un disco entero de Sonsoles.
España no pinta nada en el mundo y Zapa está cabreado porque no le invitan a participar en la reunión mundial de druidas de la economía mundial… ¡con lo que aprendió en aquellas dos tardes que dedicó a la economía con Jordi Sevilla! ¡Alarma, el mundo se queda aislado, España no va! Pero la verdad es que todo es por culpa de la envidia que nos tienen los gabachos, seguro que les molesta que Javier Bardem sea español; no tragan que la duquesa de Alba tenga un novio de Palencia y no de San Juan de Luz, por ejemplo, y no soportan que Risto Mejide no sea de Marsella, pongamos.
Francia es culpable, ¿cómo dudarlo? Pero aún habrá algún ignorante que piense que el culpable es nuestro presidente, tal vez porque nunca tuvo demasiado interés en la política internacional, tal vez por retirar la tropas de Irak, tal vez por animar a otros aliados a hacerlo, tal vez por no levantarse ante la bandera americana en aquel desfile, tal vez por chotearse del nivel económico de Italia, tal vez por seguir una política exclusiva en cuestión de inmigración, tal vez…
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