Bono se ha metido en terreno vedado y lo va a pagar, con la laicidad de las Cortes no se juega. Algunos de sus compañeros de partido se la tenían jurada y la hora de la venganza está llegando, Sor Maravillas y su frustrado homenaje sólo han sido la señal de partida. Está muy mal visto ser heterodoxo en partidos donde se exige fe ciega, que se lo pregunten a Ruiz Gallardón. ¿Cuánto hace que Alfonso Guerra dijo que el que se moviera no salía en la foto? Las declaraciones de José Antonio Alonso o del antiguo alcalde de Madrid, Juan Barranco, que incluían mofa, sorna y cachondeo, son claro indicio de la posición de debilidad de flamante presidente de las Cortes. Los versos sueltos no riman, es decir no tienen otros versos en qué apoyarse, ergo… cojean y sobran, no sirven para correr por el poder.
Bono es mal visto, no encaja, su futuro pasa por el paro o por un partido del tipo “Raretes del mundo unidos” copresidido con Ruiz Gallardón. El mismo individuo que hace unos meses comulgaba con “ruedas de molino” (o rosquillas, da igual) en la parroquia roja de Entrevías intentaba ahora homenajear en el Congreso de todos a una santa de algunos. Imposible y además no puede ser. Bono ha conseguido la cuadratura del círculo político: católico iconoclasta no es bien visto por los católicos; socialista indócil no es bien visto por los socialistas; mejor, imposible.
Y van por él. Gabilondo, emblema mediático de la España progre, se ha lanzado al cuello, ha mordido y a saber qué ha inoculado en el torrente sanguíneo de Bono: “Sólo a él se le podía haber ocurrido. El debate de Sor Maravillas nos remite a la España de charanga, pandereta, cerrado y sacristía, o sea, a Bono”. Ésa será la contraseña a la que se van a agarrar quienes vayan a su caza y captura, será la argamasa que una a sus rivales.
Si los popes de la comunicación progre se le echan encima de nada le valdrá vivir bajo el palio del PSOE. Bono ya está clasificado como panderetero, dentro de poco le descubrirán bailando flamenco con la navaja en la liga en un tablao para suecas. O japoneses. Pero la España tradicional en la que le clasifica Gabilondo no le quiere y la pija progre de despacho millonario y audi blindado le rechaza. A José Bono le falta el canto de un duro para ser enviado a galeras como Rosa Díez. Va dao.
Con lo que me gustan a mí los heterodoxos, coño. Heterodoxos del mundo: unámonos y formemos un cachondeo de tres pares de narices, que se enteren en Ferraz, en Génova y en la Carrera de San Jerónimo. No nos someterán, no nos someteremos. Biba la libertad, biba la indisciplina, biba la personalidad, biba la originalidad.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- 18’00 .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
España no es religiosa, si es que realmente lo ha sido alguna vez. Puede incluso que vuelva a ser anticlerical, viejos fantasmas que vuelven del pasado para apoderarse de nosotros y nuestro futuro. Quién sabe si a cuenta de la memoria histórica nos empezamos a acordar de nuestros errores históricos. El caso es que Bono no sólo tenía en contra de la dichosa placa a sus amiguetes socialistas, el cabreo era tan generalizado que hasta Antonio María Rouco Varela se dio cuenta y llamó al presidente de las Cortes para pedirle que desistiera, que ya valía de dar el coñazo con la plaquita, que se estaba consiguiendo el efecto contrario, que había que retirar la moción del homenaje porque mantenerlo era contraproducente: Ya digo, España ha dejado de ser católica. Otra vez, ya no sorprende. El que sorprende es Bono, sorprende a los suyos: a los suyos católicos y a los suyos socialistas. Todos sorprendidos y todos disgustados.
Home