En España tenemos una industria armamentista no muy desarrollada pero de generosa producción. Ciertamente hemos sido de los primeros, si no los primeros, en prohibir el uso de esas bombas hijaputescas que lo mismo matan a un niño juguetón e inocente que a un cruel militarote. Mérito que hay que alabar a Zapatero, sin duda.
Pero tenemos una industria de armamento, nos guste o no. Que fabrica armas. Es decir, balas, bombas, metralletas, lanzagranadas y cosas así de delicadas. De esa industria comen unas cuantas familias españolas, de esas industrias y de las ventas que se hacen al extranjero, hay que decir.
Si no tuviéramos esas industrias habría familias en el paro (más todavía) y sobre todo dependeríamos en exceso de otros países para armar a nuestro ejército, que se supone garantiza nuestra libertad. Eso si queremos tener ejército que garantice nuestra libertad.
La sociedad española puede optar un día por no fabricar armas, pero hasta el momento todos los gobiernos lo ven como necesario. Y sí, ciertamente, con esas armas se mata gente. Gente culpable y gente inocente. Buenos y malos, polis y cacos, israelíes y palestinos.
Es una flagrante contradicción que tal vez algún día decidamos resolver los españoles.
Pero, ¿no les parece a ustedes un chiste eso de que las armas que España vende a Israel matan poco? ¿No les parece de Gila?
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