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QUE LOS JUBILATAS GALLEGOS HUBIESEN ANDADO MÁS LISTOS, COÑO.

Pedro de Hoyos 21 Feb 2009 - 12:25 CET
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Llevo largo tiempo escribiéndolo. Si la derecha española hiciese algunas de las barbaridades que comete la izquierda, nada quedaría a la derecha de Zapatero. Alfonso Guerra habría sido un mojigato progre de tres al cuarto comparado con el rojerío socialproletarista que nos gobernaría y Pepe Blanco sería un moderado centrista. Si la derecha española cometiese las tropelías de esta izquierda anticuada, señoritinga y engreída, toda España se lanzaría echando espumarajos por la boca contra los indignos fascistas, atrabiliarios sátrapas que viven del sudor del pobre obrero. A la derecha, palo y tente tieso.

España siempre le ha perdonado todo a cierta izquierda iconoclasta, siempre le ha disculpado, siempre le ha concedido otra oportunidad más, que en el fondo los pobrecillos son buenos chavales. Véase la que se habría armado si a un ministro de derechas se le hubiese hundido el metro de Barcelona, o si se le hubiesen caído los túneles y puentes que se le han caído a Maleni. La de mierda que le habría caído encima al ministro de derechas que se hubiese ido de cacería en las mismas condiciones sospechosas que Bermejo. A la izquierda se le debe perdonar todo, dice Pepe Español, seguramente con buena voluntad y todo. En eso las derechas españolas siempre han tenido mucho que aprender de los propagandistas de la izquierda. Y muchos complejos que vencer. No es que España sea de izquierdas, que lo es, sino que además tiene vergüenza de ser de derechas.

Habría que oír a Pepiño Tronante si el PP hubiese manejado a unos amables y confiados ancianetes para llevárselos a un discurso de Rajoy. Cuánta tinta en las primeras planas, cuántos decibelios en los mítines, cuántos minutos en la radio, cuántas entradillas en la televisión, cuántas fotos en los digitales… Cuántos minutos de tertulias, cuántos intelectuales rasgándose las vestiduras… cuánto llanto y rechinar de dientes, cuántas acusaciones de cavernalismo ideológico, de trogloditismo político, de manipulación, de sectarismo, de abuso de unos pobres ancianos que después de dejar su vida al servicio de España eran manipulados por la derecha guerracivilista…

La de rayos, truenos y centellas que hubiesen descargado sobre el causante, el “aprovechante” o la madre que parió a cualquiera de los dos. España andaría mesándose los cabellos, mordiéndose las uñas y dándose cabezazos contra las esquinas. ¡¡Que vuelve la derechaaaaa!! La de cilicios que llevaría España en las nalgas, cuántos cánticos funerarios, cuántos himnos de desesperanza entonarían los actores y cantantes cejiles para combatir a la derecha golpista que vuelve, otra vez más, a las andadas. Cuántos meses de envenenadas alusiones a la derecha más derecha de toda Europa.

Pero, ah, como se trata del Bloque Gallego, honradas gentes de izquierdas, honestos defensores de una nación sojuzgada por el fascismo Español, respetados políticos que todo lo dan por el pueblo, habrá que acordar que sólo se trató de un error de algún personaje de medio pelo, algún subalterno sin jerarquía ni autoridad, sin que implique, salpique ni complique a nadie de importancia. Viva la izquierda, su savoir faire y su acertada labor de agitprop. Y que los jubilatas hubiesen andado más listos, coño.

La derecha no ha sabido, desde luego por culpa propia, separarse del franquismo, del falangismo y del tontoloscojonismo que ya denunció aquel alcalde socialista. La derecha española, mayoritariamente representada por el PP, confunde el culo con las témporas y no ha sabido librarse de sus cuarenta años protegiendo, amparando y defendiendo al franquismo, dejando al pobre Pepe Español mezclar ambos conceptos, facilitándole la tarea a una izquierda mucho más ducha en saber cómo dirigirse a la masa y qué decirle para tenerla contenta.

España tiene zapaterismo para rato, que no hablo de socialismo, mientras el PP siga creyéndose la única derecha posible, mientras el ciudadano español medio no vea al PP equiparable con la derecha europea, desacomplejada, antifranquista y dispuesta a defender la economía y la calidad de vida de las clases sociales más necesitadas de apoyo, mientras el PP no se deshaga inmediata, automática y fulminantemente de tanto mamón que va a aprovecharse de su cercanía del poder. Ya digo que la derecha española es una acomplejada. .

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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