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El profesor Neira, insoportable machista

Pedro de Hoyos 15 Mar 2009 - 17:10 CET
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No siempre me tomo las cosas con filosofía. Siempre suelo tener prisa para llegar a casa, ya puedo encontrarme en un lugar paradisíaco -sepa el lector que me encanta el campo y en especial la montaña palentina- y con los mejores amigos, que siempre tengo prisa por llegar a casa. Es donde mejor me encuentro, claro. Sobre todo es la serenidad de mi cuarto de estar, un poco de música barroca y un periódico lo que más me llama. Ah, también les confieso mi pasión por los sanfranciscos. Estos días estoy leyendo, poco a poco, haciéndola durar, la entrevista que el domingo pasado publicaba la revista semanal de El PAÍS con el profesor Neira.

Un personaje interesante el valientísimo nuevo héroe de esta sociedad decadente. Hay varias de sus respuestas que me han llamado la atención y a las que quiero publicar acotaciones poco a poco. La primera me ha saltado a la vista porque era un entrecomillado que venía destacadísimo por el editor, por arriba, en un recuadro de más de una columna de ancho y con un tamaño de letra muy superior al resto. Dice el señor Neira: “Lo que debe distinguir el trato a la mujer desde niños es la deferencia”.

Y me pregunto cuándo es más valiente este arrojado profesor universitario, si cuando recriminó al imbécil que golpeaba a una chica o ahora al manifestar públicamente y sin recato que a la mujer hay que tratarla con deferencia… desde niños.

Me dan ganas de escribir que el golpe recibido le trastornó y no sabe lo que dice, me dan ganas de decir que la paliza le teletrasportó a la España de los años sesenta o setenta, me dan ganas de llamarle cualquier disparate que le haga preguntarse en qué mundo vive, me dan ganas de llamarle la atención por machista perdido, por vivir fuera del mundo real, por ofender a la dignidad de la mujer. ¿Sabe el profesor Neira en qué “jardín” se ha metido? Y más cosas aún, y más peligrosas: ¿Conoce Bibiana Aído, la ministra miembra, estas declaraciones de este troglodítico personaje? ¿Y no piensa hacer nada al respecto, se va a quedar cruzada de brazos sin echarle los perros?

A Jesús Neira hay que hacerle un monumento, no sólo por demostrar un valor que el 90% de los ciudadanos se cuidarían muy bien de demostrar, sino por atreverse a decir en público, sin inmutarse y sin sonrojarse, que a la mujer hay que tratarla ¡“con deferencia”! ¡Y desde niños, dice! Pero, ¿nadie le ha comunicado a tan bizarro profesor que la doctrina oficial de la España de 2009 dice que todos somos iguales y ya que lo somos sobran las deferencias hacia las mujeres? ¿Qué atraso es ése de dejar el asiento a una señora (ya nadie dice “señora” ahora todas son “mujeres”, el cambio es curioso, indicativo y notable) en el metro o en el autobús? Pero si todos somos iguales, que se lo busquen ellas. ¿Y cederles el paso en un lugar estrecho, en una puerta, pongamos? Vamos, por favor, eso es machismo subliminal que Doña Bibiana y sus acólitas no deberán permitir.

A mí mi madre me enseñó todas esas cosas, cosas que ya no sirven, cosas que ha quedado obsoletas y que la sociedad actual rechaza, cosas como acompañar a las “señoras” dejándolas el lado interior de la acera, ocupando yo el más próximo a la calzada. Ya ves, España, qué boberías se pensaban entonces en la sociedad atrasada, cutre y machista de hace treinta años. La culpa es de Franco, seguro. Lo que ha progresado España desde entonces, ahora si alguna “mujer” no encuentra asiento se jode y va de pie. ¡Oiga, que somos todos iguales! Tratar a la mujer “con deferencia” es machismo del más salvaje, atrasado y troglodita, debe ser combatido y expulsado de la sociedad igualitaria como la que aspiramos a construir.

Y todavía me queda jugo que sacar a la entrevista de la semana pasada en EL PAÍS semanal. Denme tiempo, que desmitificaré a este fascista machista disfrazado de héroe defensor de las mujeres.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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